Capítulo 2: La Fotografía Reveló que Lucas Era el Objetivo y que el Gerente Había Permitido Entrar al Saboteador

El centro comercial fue evacuado.
Los invitados permanecieron fuera mientras la seguridad revisaba cada pasillo, almacén y escalera de servicio. Richard no se separó de Lucas, quien seguía agarrado a su chaqueta.
Emma permaneció junto a ellos.
El gerente intentó ordenarle que se marchara.
Richard lo detuvo con una mirada.
—Ella se queda.
Después sacó su teléfono y llamó directamente al consejo de administración del Meridian Group.
El gerente palideció.
Emma comprendió entonces que Richard no era solo un padre adinerado.
Era el presidente de la compañía propietaria del centro comercial y el principal inversionista del lanzamiento.
Había asistido sin escolta visible porque quería compartir el evento con su hijo.
—Usted sabía quiénes éramos —dijo Richard al gerente.
—Sabía que acudiría, señor Carter. No que su hijo estaría cerca del escenario.
Richard levantó la fotografía encontrada en la chaqueta.
—Alguien sí lo sabía.
Los técnicos analizaron el cable.
Había sido cortado con una herramienta industrial pocas horas antes del evento. También descubrieron que las cámaras de la zona superior dejaron de funcionar durante diecisiete minutos.
Solo dos tarjetas permitían acceder a aquella área.
La del técnico principal.
Y una acreditación ejecutiva controlada por el gerente.
—Mi tarjeta nunca salió de mi bolsillo —aseguró este.
Emma señaló la insignia que todavía sostenía en la mano.
—Arrancó la mía después del accidente. ¿Cuántas acreditaciones guarda de empleados despedidos?
La pregunta pareció insignificante.
Pero uno de los guardias revisó la oficina del gerente.
Dentro de un cajón encontraron docenas de identificaciones antiguas, varias tarjetas de acceso sin registrar y una lista con los horarios de Richard y Lucas.
También hallaron pagos procedentes de una empresa llamada Northline Events.
Richard reconoció el nombre.
Northline pertenecía a Adrian Carter, su hermano menor.
Durante años, Adrian había intentado expulsarlo de la dirección del grupo. Richard controlaba la mayoría de las acciones, pero su testamento establecía que, si moría, Lucas heredaría su participación.
Mientras el niño siguiera vivo, Adrian nunca podría controlar completamente el imperio familiar.
—¿Mi hermano preparó esto? —preguntó Richard.
El gerente guardó silencio.
Uno de los agentes encontró un teléfono oculto bajo su escritorio.
Los mensajes no dejaban dudas.
“Coloca al niño junto al escenario.”
“Desactiva las cámaras.”
“Cuando caiga el modelo, parecerá un fallo técnico.”
El gerente comenzó a temblar.
—Yo no sabía que querían matarlo.
Richard lo miró con frialdad.
—¿Qué creía que ocurriría cuando un automóvil de dos toneladas cayera sobre él?
—Me dijeron que solo querían asustarlo para obligarlo a abandonar la junta.
Emma apretó los puños.
—Un niño casi murió porque usted quería un ascenso.
El gerente intentó huir hacia una salida lateral, pero seguridad lo detuvo.
Antes de ser esposado, miró a Emma con odio.
—Todo esto ocurrió porque no obedeciste.
Ella respondió con calma:
—Ocurrió porque usted obedeció a la persona equivocada.
Entonces se escuchó movimiento en el nivel superior.
La figura del balcón apareció unos segundos entre las sombras.
No era Adrian.
Era una mujer.
Richard la reconoció inmediatamente.
—Claire…
La mujer retrocedió.
May you like
Claire Carter era la madre de Lucas.
Y llevaba tres años oficialmente muerta.