Capítulo 1: La Camarera Corrió Hacia el Peligro y Salvó a la Mujer que Todos Creían una Invitada Más

El Casino Imperial Crown brillaba aquella noche como una ciudad construida enteramente de oro.
Las lámparas de cristal colgaban sobre las mesas de bacará, las fichas se acumulaban frente a jugadores millonarios y las copas de champán recorrían el salón en bandejas de plata.
Sofia Reyes trabajaba allí como camarera.
Tenía veinticinco años, llevaba una camisa blanca, chaleco negro y pajarita. Había conseguido aquel empleo para pagar sus estudios nocturnos y ayudar a su madre, que vivía al otro lado de Las Vegas.
El gerente la vigilaba constantemente.
No porque trabajara mal.
Sino porque disfrutaba recordándole que podía reemplazarla en cualquier momento.
Aquella noche, Sofia atendía una mesa VIP ocupada por una elegante mujer llamada Evelyn Carter.
Vestía un largo vestido rojo oscuro, guantes negros y un antiguo anillo de oro y ónix. Aunque varios empleados parecían nerviosos cerca de ella, nadie le explicó a Sofia por qué.
Evelyn observaba una partida de bacará cuando un pequeño ruido metálico llegó desde el techo.
Sofia levantó la mirada.
Uno de los cables que sostenían una sección del enorme candelabro estaba separándose.
El cristal comenzó a inclinarse directamente sobre Evelyn.
—¡Al suelo! —gritó Sofia.
Soltó la bandeja, corrió hacia la mesa y tiró de Evelyn fuera de su silla.
Ambas cayeron sobre la alfombra segundos antes de que la lámpara se estrellara.
El impacto destruyó la mesa.
Miles de fragmentos de cristal, fichas y copas cubrieron el suelo.
Los invitados gritaron.
Algunos huyeron.
Otros levantaron sus teléfonos.
Sofia cubrió a Evelyn con su propio cuerpo hasta comprobar que la caída había terminado.
—¿Está herida?
Evelyn respiraba con dificultad, pero negó lentamente.
Entonces apareció el gerente.
Miró la mesa destrozada.
No preguntó si alguien había muerto.
—¡Has destruido la zona VIP!
Sofia lo observó incrédula.
—¡Le salvé la vida!
—Debiste llamar a seguridad.
—No había tiempo.
El gerente arrancó la identificación de su chaleco.
—¡Estás despedida! ¡Fuera de mi casino!
Sofia sintió que el mundo se derrumbaba.
Aun así, respondió:
—Lo volvería a hacer.
El gerente sonrió con desprecio.
Pero Evelyn ya se había puesto de pie.
Se quitó lentamente uno de sus guantes.
Al ver el anillo negro y dorado, los guardias de seguridad enderezaron la postura.
El gerente dejó de sonreír.
Evelyn se acercó al cable roto.
No parecía haberse desgastado.
Había sido cortado.
—Quiero saber quién canceló la inspección —ordenó.
El jefe de ingenieros apareció minutos después, sosteniendo una carpeta sellada.
Su rostro estaba cubierto de sudor.
—Señora Carter… la inspección no fue cancelada.
Evelyn observó una página que el hombre intentaba esconder detrás de su espalda.
—Entonces alguien quería que esto cayera.
Todos miraron hacia el balcón VIP.
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Detrás de las cortinas doradas, una sombra se retiró lentamente.
Y el gerente comenzó a temblar.