Capítulo 2: El Informe Escondido Reveló que la Lámpara Había Sido Manipulada para Asesinar a la Verdadera Dueña del Casino

Evelyn Carter no era una jugadora rica.
Era la propietaria mayoritaria del Imperial Crown.
Había heredado una pequeña parte del casino después de la muerte de su padre y, durante veinte años, la convirtió en una de las compañías más poderosas de Nevada.
Sin embargo, casi nunca aparecía públicamente.
Prefería observar desde lejos y dejar la administración diaria en manos de una junta directiva.
Durante los últimos meses había recibido informes anónimos sobre dinero desaparecido, partidas manipuladas y empleados amenazados.
Por eso acudió aquella noche sin anunciar su visita.
Solo unas pocas personas sabían que estaría sentada en aquella mesa.
El gerente.
El jefe de seguridad.
El director financiero.
Y Marcus Carter, hermanastro de Evelyn y miembro de la junta.
Evelyn tomó la carpeta del ingeniero.
La inspección había sido realizada dos días antes.
El informe advertía que uno de los cables mostraba marcas de manipulación y que el candelabro debía permanecer apagado y aislado hasta completar una revisión.
Pero alguien había sustituido la última página.
La nueva versión afirmaba que todo estaba en perfecto estado.
—¿Quién cambió el documento? —preguntó Evelyn.
El ingeniero bajó la mirada.
—El gerente me ordenó firmar otra copia.
Todos se volvieron hacia él.
—Eso es mentira —respondió el hombre.
Sofia vio que todavía sostenía su identificación arrancada.
Su mano temblaba.
Evelyn pidió revisar las cámaras.
Las grabaciones mostraron a una persona entrando al área superior del candelabro durante la madrugada.
Llevaba uniforme de mantenimiento, pero su rostro estaba cubierto.
Después apareció otra grabación.
El gerente entregaba una tarjeta de acceso a un hombre cerca del ascensor privado.
—¿Quién era? —preguntó Evelyn.
El gerente guardó silencio.
Sofia recordó algo.
Una semana atrás había llevado bebidas al balcón VIP. Allí escuchó al gerente discutir con Marcus Carter.
Hablaron sobre una votación de la junta y sobre lo que ocurriría si Evelyn no llegaba viva a la reunión anual.
—Era su hermano —dijo Sofia.
El gerente la miró con odio.
—No sabes lo que escuchaste.
—Escuché que querían controlar sus acciones.
Evelyn pidió abrir la página escondida por el ingeniero.
Allí había una lista de accesos electrónicos.
La tarjeta utilizada para entrar en la estructura superior pertenecía a Marcus.
En ese instante, las luces del balcón se apagaron.
Una puerta se cerró.
Los guardias corrieron hacia las escaleras.
Encontraron la sala vacía.
Marcus había escapado por un pasillo privado.
Pero dejó algo detrás.
Una copa de whisky.
Un teléfono desechable.
Y un contrato preparado para transferir temporalmente el control del casino al gerente si Evelyn moría antes de la votación.
La conspiración quedó expuesta.
El gerente intentó marcharse.
Sofia bloqueó su camino.
—Apártate —le ordenó.
Ella no se movió.
—No esta vez.
Seguridad lo detuvo.
Antes de ser esposado, miró a Sofia.
—Todo esto pasó porque no supiste mantenerte en tu lugar.
Evelyn respondió con frialdad:
—Su lugar era salvar una vida.
Después tomó la identificación de Sofia de la mano del gerente y se la devolvió.
—No estás despedida.
Sofia bajó la mirada.
—Solo hice lo correcto.
—Lo hiciste antes de saber quién era yo.
Evelyn miró el cristal roto.
—Eso te convierte en la persona más confiable de este salón.
Pero Marcus seguía libre.
May you like
Y desde el teléfono desechable acababa de enviarse un último mensaje:
“Si el candelabro falla, activen el plan del sótano.”