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Capítulo 1: Sofia Vio la Grieta Antes que Nadie y Corrió Hacia la Mujer que Estaba a Punto de Morir

El salón VIP del Casino Aurora brillaba bajo una inmensa bóveda de cristal.

Las mesas de juego estaban rodeadas de empresarios, celebridades y jugadores capaces de apostar miles de dólares sin cambiar de expresión. Las lámparas doradas se reflejaban sobre el mármol, mientras camareros vestidos de blanco y negro caminaban entre las copas y las fichas.

Sofia Reyes trabajaba allí desde hacía casi dos años.

Tenía veinticinco años, llevaba una camisa blanca, chaleco negro y pajarita. Aquella noche atendía la mesa principal, ocupada por Evelyn Carter, una elegante mujer vestida con un traje negro y dorado.

Sofia no sabía exactamente quién era Evelyn.

Solo había notado que los guardias de seguridad se enderezaban cada vez que ella pasaba.

Mientras dejaba una copa sobre la mesa, un poco de polvo cayó sobre su bandeja.

Sofia levantó la mirada.

Una grieta delgada avanzaba por el techo transparente.

Durante un segundo quedó paralizada.

Después escuchó un chasquido.

El cristal comenzó a separarse del marco.

—¡Apártese! —gritó.

Sofia soltó la bandeja, corrió hacia Evelyn y la empujó fuera de su asiento.

Ambas cayeron sobre el mármol justo cuando una parte del techo se desplomó sobre la mesa.

El sonido fue ensordecedor.

Vidrios, fichas y copas cubrieron el suelo. Los invitados gritaron y corrieron hacia las salidas.

Sofia protegió la cabeza de Evelyn con sus brazos hasta que todo quedó en silencio.

—¿Está herida?

Evelyn respiraba con dificultad, pero negó.

Antes de que pudiera agradecerle, apareció el gerente.

Caminó entre los escombros con el rostro lleno de furia.

—¡Destruiste el evento más importante del año!

Sofia lo miró sin comprender.

—¡El techo iba a matarla!

El gerente arrancó la identificación de su chaleco.

—¡Estás despedida! ¡Fuera del casino!

Sofia sintió que el estómago se le cerraba.

Necesitaba aquel empleo para mantener a su madre.

Aun así, respondió:

—Lo volvería a hacer.

El gerente señaló la salida.

Pero Evelyn se levantó.

Sacó de su bolso una antigua llave dorada y la sostuvo frente a los guardias.

Todos se pusieron firmes.

—Llame al arquitecto original —ordenó—. Ahora.

El gerente perdió parte de su seguridad.

Minutos después llegó Samuel Grant, el hombre que había diseñado el salón treinta años atrás. Extendió varios planos sobre una mesa y examinó el marco roto.

Después miró hacia arriba.

—Este vidrio fue cortado desde el exterior.

Seguridad cerró inmediatamente todas las puertas.

Sofia encontró una tira de tela negra atrapada entre los restos. Evelyn la comparó con la chaqueta del gerente.

No coincidía.

Entonces una voz llegó por la radio de un guardia.

—Señora Carter, encontramos a alguien en el techo.

Todos levantaron la cabeza.

Unos pasos pesados avanzaron sobre el cristal restante.

Después se detuvieron.

Una mano oscura apareció apoyada contra la superficie transparente.

Evelyn palideció.

—No abran esa puerta todavía.

Sofia la miró.

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No era miedo lo que había visto en su rostro.

Era reconocimiento.

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