CAPÍTULO 2 — “Ese hombre murió hace tres años”

El hombre volvió a abrir los ojos.
Diego se arrodilló a su lado.
“Señor, ¿me escucha?”
El hombre respiró con dificultad.
Miró a Diego.
Sus ojos mostraban miedo.
“¿Quién… te llamó?”
Diego no entendió la pregunta.
“Nadie. Vi el accidente.”
El hombre continuó mirándolo.
“¿Estás seguro?”
“Sí.”
Álvaro tragó saliva.
Entonces volvió lentamente la cabeza hacia Elena.
La mujer dio un paso atrás.
Diego observó el intercambio.
Algo no estaba bien.
“¿Se conocen?”
Elena no respondió.
Álvaro seguía mirándola.
Su rostro había perdido completamente el color.
“¿Elena?”
Ella cerró los ojos durante un segundo.
Cuando volvió a abrirlos, parecía haber tomado una decisión.
“No.”
Diego miró confundido al hombre.
“¿No qué?”
Elena respiró profundamente.
“Ese hombre…”
Se detuvo.
Álvaro la observaba.
Diego esperaba una explicación.
Elena finalmente susurró:
“Ese hombre murió hace tres años.”
El mundo pareció quedarse en silencio.
Incluso el sonido de la lluvia parecía haberse apagado.
Diego miró a Elena.
Luego a Álvaro.
Después otra vez a Elena.
“¿Qué?”
Elena no apartó los ojos del hombre.
“Lo enterré.”
Diego sintió un escalofrío.
“No puede ser.”
Álvaro seguía respirando.
Estaba vivo.
Diego acababa de sacarlo de un automóvil destrozado.
Pero Elena insistía en que aquel hombre había muerto tres años atrás.
Álvaro intentó incorporarse.
Diego lo sostuvo.
“No se mueva.”
El hombre ignoró sus palabras.
Sus ojos seguían clavados en Elena.
“¿Por qué estás aquí?”
Elena retrocedió.
“Yo debería preguntarte eso a ti.”
Álvaro parecía desesperado.
“No sabes lo que pasó.”
“Sí sé lo que pasó.”
“No.”
La voz de Álvaro se volvió apenas audible.
“Solo sabes lo que te hicieron creer.”
Elena quedó paralizada.
Diego miró a ambos.
“¿Alguien puede explicarme qué está pasando?”
Ninguno respondió.
A lo lejos comenzó a escucharse una sirena.
La ambulancia se acercaba.
Diego volvió a mirar al hombre.
Álvaro extendió lentamente una mano.
Sus dedos alcanzaron la muñeca de Diego.
La sujetó con sorprendente fuerza.
Diego bajó la mirada.
“¿Qué pasa?”
Álvaro acercó su rostro.
Intentó hablar.
Pero las palabras fueron apenas un susurro.
Diego abrió los ojos.
Su expresión cambió completamente.
Miró a Elena.
Ella también había visto la reacción de Diego.
“¿Qué te ha dicho?”
Diego no respondió.
Álvaro seguía agarrándole la muñeca.
La sirena se escuchaba cada vez más cerca.
Elena dio un paso hacia ellos.
“Diego…”
Él levantó lentamente la mirada.
Parecía haber escuchado algo que no podía comprender.
Algo relacionado con él.
Algo que quizá explicaba por qué aquel hombre había reconocido a Elena.
Pero Diego no repitió las palabras.
Álvaro cerró los ojos.
La mano permaneció aferrada a su muñeca.
Y justo cuando las luces de la ambulancia comenzaron a reflejarse sobre el asfalto mojado…
Diego comprendió que aquel accidente probablemente no había sido un accidente.
Pero todavía no sabía una cosa:
¿Quién era realmente el hombre que acababa de salvar?
¿Por qué Elena aseguraba que estaba muerto?
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¿Y qué secreto había susurrado Álvaro al oído de Diego antes de que llegara la ambulancia?
CORTE A NEGRO.