Capítulo 2: El Niño Reveló lo que Había Visto y la Novia Descubrió que su Matrimonio Era Parte de un Plan Criminal

La persona que había agarrado a Noah era Marcus, el hermano mayor de Daniel.
Vestía un elegante traje gris y llevaba toda la noche fingiendo ayudar con la organización de la boda.
—Dame eso —ordenó, intentando quitarle el frasco.
Pero el camarero se levantó rápidamente y se colocó entre ambos.
—No toque al niño.
Los invitados comenzaron a sacar sus teléfonos.
Olivia miró a Daniel.
—¿Qué está pasando?
Él levantó las manos.
—No sé nada de esto.
Noah negó con fuerza.
—Lo vi.
Su voz temblaba, pero no retrocedió.
—Daniel puso unas gotas en tu copa cuando todos miraban el pastel. Después le dio el frasco a Marcus para esconderlo.
Olivia sintió que el salón desaparecía a su alrededor.
—¿Por qué harías algo así?
Daniel intentó acercarse.
—Olivia, escucha. El niño está confundido.
Ella retrocedió.
Entonces el camarero examinó el líquido con una tira reactiva del botiquín del hotel.
El color cambió inmediatamente.
—Hay un sedante potente.
El silencio fue absoluto.
Uno de los invitados era médico y confirmó el peligro.
La cantidad podía provocar pérdida de conciencia, daño respiratorio e incluso la muerte si se mezclaba con alcohol.
La seguridad cerró todas las salidas.
Daniel y Marcus fueron separados.
La policía llegó minutos después.
Durante el registro encontraron documentos escondidos en la habitación del novio.
Pólizas de seguro.
Poderes financieros.
Un contrato que permitía a Daniel controlar las acciones de Olivia si ella quedaba incapacitada después del matrimonio.
También encontraron mensajes entre los hermanos.
“Después del brindis, parecerá una crisis nerviosa.”
“Cuando despierte, todo estará firmado.”
Olivia comprendió entonces que no se había enamorado de un hombre.
Había sido elegida como objetivo.
Daniel había planeado el matrimonio para acceder a la fortuna de su familia.
Y Marcus se había encargado de preparar el sedante.
Cuando los agentes colocaron las esposas, Daniel miró a Olivia con desesperación.
—Podemos arreglarlo.
Ella lo observó con lágrimas, pero sin dudar.
—No estabas intentando casarte conmigo.
Hizo una pausa.
—Estabas intentando borrarme.
Noah se acercó lentamente.
—Lo siento por romper tu copa.
Olivia se arrodilló y lo abrazó.
—No la rompiste.
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Miró los pedazos de cristal en el suelo.
—Me salvaste la vida.