Capítulo 1: La Copa Rota que Detuvo la Boda y Convirtió a un Niño en el Único Testigo de una Traición

El gran salón resplandecía bajo las lámparas de cristal.
Cientos de flores blancas rodeaban el altar, una torre de champán brillaba en el centro de la pista y los invitados levantaban sus copas mientras Olivia Bennett sonreía junto a su futuro esposo.
Daniel Cross parecía tranquilo.
Elegante.
Perfecto.
A los ojos de todos, era el hombre ideal.
Olivia levantó su copa.
—Por nuestro futuro.
Los invitados aplaudieron.
Pero antes de que pudiera beber, Noah Carter, un niño de ocho años que servía como paje, apareció corriendo entre las mesas.
—¡No!
Chocó contra Olivia y la copa cayó al suelo.
El cristal se rompió sobre el mármol.
El champán se extendió entre los pedazos.
La música se detuvo.
Olivia abrió los ojos, furiosa y sorprendida.
—¡¿Qué hiciste?!
Daniel sujetó al niño del brazo.
—¡Estás arruinando nuestra boda!
Noah intentó soltarse.
—¡No la dejen beber!
Los invitados comenzaron a murmurar.
El niño señaló el líquido derramado.
Extrañas burbujas seguían formándose sobre el suelo.
Un camarero se arrodilló y acercó la nariz sin tocarlo.
Su expresión cambió inmediatamente.
—Esto no es normal.
Olivia bajó lentamente la segunda copa que acababan de ofrecerle.
Daniel dio un paso atrás.
Noah se agachó bajo la mesa principal y sacó un pequeño frasco plateado.
—Lo encontré aquí.
Olivia lo miró.
—¿Qué es eso?
El niño apretó el frasco entre sus dedos.
—Lo vi echarlo en tu copa.
Daniel perdió el color del rostro.
Pero antes de que Noah pudiera pronunciar un nombre, una mano apareció desde atrás y lo sujetó con fuerza por el hombro.
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El niño giró aterrorizado.
Y todos comprendieron que Daniel quizá no era la única persona involucrada.