CAPÍTULO 1 — El coche estaba destrozado, pero Elena había desaparecido

Javier Morales recibió la llamada cuando la lluvia comenzaba a golpear con fuerza las ventanas de su pequeño apartamento.
Al principio pensó que se trataba de una llamada cualquiera.
Hasta que escuchó la voz al otro lado.
“Señor Morales, su hija ha tenido un accidente.”
Javier se quedó inmóvil.
“¿Dónde está?”
“En la carretera de Valdemar.”
Su corazón comenzó a latir con fuerza.
“¿Está viva?”
La respuesta quedó interrumpida por el ruido de la lluvia y una interferencia repentina.
Javier no esperó a escuchar más.
Agarró su chaqueta verde, salió corriendo del apartamento y bajó las escaleras sin siquiera cerrar correctamente la puerta.
Minutos después, llegó al lugar del accidente.
Las luces rojas y azules de los vehículos de emergencia iluminaban la carretera mojada.
Un sedán gris oscuro estaba completamente destrozado contra una barrera de hormigón.
Javier salió del coche y corrió hacia el lugar.
Una paramédica intentó detenerlo.
“Señor, cálmese.”
Javier la agarró del brazo.
“¿Dónde está mi hija?”
La mujer no respondió inmediatamente.
Javier miró hacia el vehículo.
“¡¿Dónde está Elena?!”
La paramédica bajó la mirada durante un instante.
Aquella pequeña pausa fue suficiente para que Javier comprendiera que algo no estaba bien.
Entonces apareció el inspector Diego Navarro.
Javier se acercó rápidamente.
“Ese es su coche. ¿Dónde está?”
Diego permaneció serio.
“Señor Morales…”
“¿Dónde está mi hija?”
El inspector respiró profundamente.
“Su hija no estaba dentro.”
Javier se quedó completamente quieto.
“¿Qué?”
“Encontramos el vehículo vacío.”
Javier miró hacia el sedán destrozado.
“No puede ser.”
“Lo siento.”
“Ella iba conduciendo.”
“Eso es lo que estamos intentando averiguar.”
Javier negó con la cabeza.
“No. No puede ser.”
Sacó rápidamente su teléfono.
Buscó la última fotografía que Elena le había enviado.
En ella aparecía su hija sentada detrás del volante del mismo automóvil.
La fotografía había sido tomada aquella misma tarde.
Javier se la mostró al inspector.
“Me mandó esto antes de salir.”
Diego observó la imagen.
Su expresión cambió lentamente.
La paramédica se acercó.
También miró la fotografía.
Ninguno de los dos dijo nada.
Javier comenzó a ponerse nervioso.
“¿Qué ocurre?”
Diego levantó la mirada.
“¿Está seguro de que esta fotografía fue tomada hoy?”
“Sí.”
“¿Y Elena era la única persona que tenía acceso al coche?”
“Sí.”
Diego miró hacia el vehículo accidentado.
Después hacia Javier.
Había algo que no podía explicar.
Pero antes de que pudiera decirlo, el teléfono de Javier vibró.
Una nueva notificación.
El mensaje había llegado desde el número de Elena.
Javier dejó de respirar durante un segundo.
Miró la pantalla.
No podía creerlo.
Sus dedos comenzaron a temblar.
“No…”
Diego se acercó.
“¿Qué ha pasado?”
Javier levantó lentamente la mirada.
Sus ojos estaban llenos de miedo.
“Ella me dijo que no confiara en la policía.”
May you like
Diego se quedó inmóvil.
Por primera vez desde que había llegado al accidente, su expresión profesional desapareció.