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CAPÍTULO 2 — El sobre que hizo palidecer al novio

Mateo se colocó lentamente delante de Elena.

No levantó la voz.

No amenazó a Adrián.

Simplemente se interpuso entre ellos.

“Entonces respóndeme una cosa.”

La sonrisa de Adrián desapareció poco a poco.

Mateo lo miró directamente.

“¿Por qué mi sobrina salió de su propia boda descalza y aterrorizada?”

El silencio fue inmediato.

Los invitados se miraron entre sí.

Una mujer cerca de la puerta susurró:

“¿Su sobrina?”

Elena levantó la cabeza.

Sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas.

“Tío Mateo…”

Adrián se quedó inmóvil.

Ya no parecía arrogante.

Había reconocido el nombre.

Mateo lo observó detenidamente.

“Hacía siete años que no veía a mi sobrina.”

Elena lo miró.

Mateo continuó:

“Y ahora la encuentro huyendo de ti.”

Adrián tragó saliva.

“No sabes lo que ha pasado.”

Mateo respondió tranquilamente:

“Entonces explícamelo.”

Adrián abrió la boca.

Pero no consiguió responder.

Elena permanecía detrás de Mateo.

Por primera vez desde que había salido corriendo, parecía sentirse un poco segura.

Entonces Mateo introdujo una mano en el interior de su chaqueta verde.

Sacó un pequeño sobre cerrado.

Elena lo vio.

Y su expresión cambió inmediatamente.

Ya no parecía solamente asustada.

Parecía sorprendida.

“¿De dónde has sacado eso?”

Mateo miró el sobre.

Después a ella.

Por primera vez, su seguridad desapareció.

“Me lo entregaron esta mañana.”

Elena frunció el ceño.

“¿Quién?”

Mateo no respondió.

Adrián dio un paso atrás.

Mateo lo vio.

Y comprendió que aquel sobre significaba algo para él.

“Y después de leerlo…”

Mateo hizo una pausa.

Miró a Elena.

“Entendí por qué ella tenía tanto miedo de casarse contigo.”

El rostro de Adrián perdió completamente el color.

Elena miró el sobre.

“¿Qué dice?”

Mateo permaneció en silencio.

“¡Tío!”

Él no respondió.

Solo miró hacia las puertas del salón.

Algo había cambiado.

Alguien acababa de entrar.

Los invitados que estaban más cerca de la entrada giraron lentamente la cabeza.

Uno.

Después otro.

Y otro.

Mateo se quedó completamente inmóvil.

Elena observó su rostro.

“¿Quién es?”

Mateo no contestó.

Adrián también miró hacia la puerta.

Y por primera vez, Elena vio algo todavía más inquietante.

El novio tenía miedo.

No de Mateo.

No de los invitados.

Sino de la persona que acababa de entrar.

Mateo volvió a mirar a Elena.

Su voz bajó hasta convertirse casi en un susurro.

“Creo que deberías preguntárselo a él.”

Elena sintió que el corazón se le detenía.

“¿A quién?”

Mateo no respondió.

Ella giró lentamente hacia las puertas del salón.

Pero antes de poder ver quién había entrado…

CORTE A NEGRO.

El sobre seguía cerrado.

Nadie había explicado quién se lo entregó a Mateo.

Nadie había revelado qué había hecho Adrián.

Y nadie había dicho quién acababa de entrar en aquella boda.

Pero una cosa había quedado clara:

Elena no había huido de su boda sin motivo.

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Y si el hombre que acababa de entrar podía hacer que Adrián perdiera el color de su rostro…

quizás aquella boda escondía un secreto mucho más peligroso de lo que Elena jamás había imaginado.

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