flashbuzz

CAPÍTULO 1 — La novia que no quería volver

La boda de Elena Vargas había comenzado como una noche perfecta.

La antigua villa madrileña estaba iluminada por enormes lámparas de cristal. Las paredes de piedra color crema reflejaban una luz cálida y elegante, mientras la lluvia golpeaba silenciosamente los altos ventanales.

Los invitados reían.

La música continuaba.

Las copas chocaban unas contra otras.

Pero Elena ya no podía soportarlo.

De repente, la puerta del salón se abrió violentamente.

La novia apareció corriendo por el pasillo.

Descalza.

Su vestido de satén marfil arrastraba ligeramente por el suelo de terracota. El velo se había soltado y colgaba de uno de sus hombros. Tenía los ojos llenos de lágrimas y el maquillaje completamente arruinado.

Miraba constantemente hacia atrás.

Como si tuviera miedo de que alguien la alcanzara.

Algunos invitados dejaron de hablar.

Otros se levantaron de sus sillas.

Elena siguió corriendo hasta llegar al extremo del pasillo.

Entonces lo vio.

Mateo Salcedo.

Estaba junto a una de las ventanas arqueadas, completamente ajeno a lo que acababa de ocurrir.

Elena se detuvo durante apenas un segundo.

Después corrió directamente hacia él.

Se lanzó contra su pecho y lo abrazó con todas sus fuerzas.

Mateo quedó paralizado.

“Elena…”

Ella escondió el rostro contra su pecho.

“No quiero volver allí.”

Mateo tardó un instante en reaccionar.

Después la rodeó con un brazo y colocó la otra mano detrás de su cabeza, protegiéndola instintivamente.

“Elena, mírame.”

Ella negó con la cabeza.

“Por favor… no me obligues a volver.”

Mateo sintió que algo no estaba bien.

No era simplemente una novia nerviosa.

Elena estaba aterrorizada.

Mateo apartó ligeramente el rostro de ella para observarla.

Entonces vio una marca rojiza cerca de la parte superior de su brazo, parcialmente escondida bajo el tirante del vestido.

Su expresión cambió.

“¿Quién te hizo esto?”

Elena dejó de respirar durante un instante.

No respondió.

Sus ojos se dirigieron hacia las puertas del salón.

Mateo siguió su mirada.

La música todavía podía escucharse a lo lejos.

“¿Elena?”

Ella comenzó a llorar nuevamente.

“No quiero que vuelva a encontrarme.”

Mateo apretó la mandíbula.

“¿Quién?”

Antes de que pudiera obtener una respuesta, unas voces llegaron desde el otro extremo del pasillo.

Adrián apareció.

El novio salió del salón con varios invitados detrás.

Pero no parecía preocupado.

Ni sorprendido.

Sonreía.

Cuando vio a Elena escondida detrás de Mateo, soltó una pequeña risa.

“Déjala. Está haciendo una escena.”

Elena se aferró todavía más a la chaqueta de Mateo.

Adrián ajustó tranquilamente la manga de su traje.

“Es mi esposa. Volverá cuando se calme.”

Mateo giró lentamente hacia él.

“¿Tu esposa?”

Adrián sonrió.

“Sí. Y esto no es asunto tuyo.”

Los invitados comenzaron a guardar silencio.

Mateo no respondió.

Miró la mano de Elena aferrada a su chaqueta.

Después miró su rostro.

Ella tenía miedo de Adrián.

Eso era suficiente.

Pero había algo más.

May you like

Algo que Mateo todavía no comprendía.

Y entonces hizo una pregunta que cambiaría completamente aquella boda.

Related Stories

Other posts