Capítulo 1: La niña que no debía salir de la habitación

La mansión Blackwood estaba preparada para una boda perfecta.
Los candelabros iluminaban el gran salón, las flores blancas cubrían los pasillos y una orquesta de cuerdas tocaba suavemente mientras los invitados conversaban antes de la ceremonia.
Ethan Cole debería haber estado pensando en su boda.
En cambio, escuchó a una niña llorando.
El sonido venía de un corredor privado junto a las suites de preparación.
Ethan siguió el llanto.
Abrió una puerta.
Dentro encontró a Sophie.
Tendría unos seis años.
Vestía un pequeño vestido lavanda y abrazaba sus propias rodillas junto a una silla de terciopelo.
—¿Qué haces aquí sola?
La niña levantó la mirada.
Tenía los ojos rojos.
Ethan se arrodilló frente a ella.
—¿Estás perdida?
Sophie negó.
—Mamá dijo que me quedara aquí hasta que termine la boda.
Ethan frunció el ceño.
—¿Por qué?
La niña bajó la mirada.
—Porque nadie debe saber que no es mi mamá.
Ethan dejó de respirar durante un segundo.
—¿Qué acabas de decir?
Sophie tomó su manga.
—Mi mamá de verdad me dijo que no confiara en la novia.
Ethan sintió que el aire de la habitación cambiaba.
La novia se llamaba Isabella Moreau.
Llevaban dos años juntos.
Aquella era la primera vez que Ethan veía a Sophie.
Isabella le había dicho que no tenía hijos.
—¿Dónde está tu mamá de verdad?
Sophie señaló hacia el corredor del salón.
—Dijo que tú la reconocerías.
Ethan se levantó lentamente.
No soltó a Sophie.
La colocó detrás de él.
Entonces escuchó pasos.
Isabella apareció al fondo del corredor con su vestido blanco y el velo largo deslizándose sobre el mármol.
—Ethan… la ceremonia va a empezar.
Él no se movió.
—¿Quién es ella?
Isabella miró a Sophie.
Algo cambió en su expresión.
—No sé de qué hablas.
Sophie se escondió detrás de Ethan.
—Esa no es mi mamá.
Isabella perdió la sonrisa.
—Está confundida.
Ethan iba a responder cuando vio algo en el espejo lateral.
Detrás de Isabella aparecía otra mujer.
Mismo rostro.
Mismo cabello.
Pero llevaba una bata de dama de honor rasgada.
Tenía una mano apoyada contra el cristal.
Ethan se quedó pálido.
Giró.
No había nadie detrás de Isabella.
Volvió a mirar el espejo.
La mujer seguía allí.
Entonces escuchó una voz apagada detrás de la pared.
—Ethan…
Sophie comenzó a llorar.
—Es ella.
Isabella dio un paso hacia Ethan.
—No escuches.
Él la miró.
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—¿Quién eres tú?
Y por primera vez, la novia pareció tener miedo.