Capítulo 2: El Médico Reveló la Verdad Sobre el Bebé y Ryan Descubrió el Plan que su Madre Había Preparado

El doctor pidió que todos guardaran silencio.
Después volvió a comprobar el vientre de Emily.
—El bebé sigue vivo —dijo finalmente.
Ryan cerró los ojos con alivio.
Pero el médico no había terminado.
—La caída provocó contracciones. Debemos trasladarla al hospital inmediatamente.
Ryan tomó la mano de Emily.
—Voy contigo.
Victoria dio un paso adelante.
—No puedes marcharte así. Tenemos invitados esta noche.
Ryan la miró como si no reconociera a la mujer que tenía frente a él.
—Mi hijo está en peligro.
El silencio cayó sobre la sala.
Victoria perdió el color del rostro.
Aunque había leído los documentos, escuchar a Ryan reconocer públicamente al bebé convirtió sus sospechas en una verdad imposible de controlar.
—¿Tu hijo? —preguntó fingiendo sorpresa.
Ryan sostuvo la mano de Emily.
—Sí. Mi hijo.
Emily comenzó a llorar.
Durante meses había esperado que Ryan encontrara el valor de enfrentarse a su familia.
Ahora lo estaba haciendo en el peor momento posible.
El doctor abrió su maletín para preparar el traslado.
Entonces encontró una hoja doblada junto al sofá.
Era la carta médica que Victoria había arrebatado del bolso de Emily.
Ryan la recogió.
Leyó su nombre.
La fecha.
La firma del médico.
Y varias anotaciones escritas a mano por su madre.
“Enviar fuera de la ciudad.”
“Acuerdo de confidencialidad.”
“Compensación después del nacimiento.”
Ryan levantó la mirada lentamente.
—¿Qué significa esto?
Victoria intentó recuperar la hoja.
—Nada que te concierna.
—Habla.
La voz de Ryan hizo que incluso el médico se detuviera.
Victoria respiró profundamente.
—Estaba intentando protegerte.
—¿De qué?
—De ella.
Señaló a Emily.
—Una criada embarazada podría destruir tu reputación, tus negocios y tu futuro.
Emily cerró los ojos.
Ryan apretó los documentos entre sus manos.
—¿Intentaste obligarla a marcharse?
Victoria no respondió.
Ryan continuó revisando las hojas.
Encontró un acuerdo preparado por un abogado privado. Emily recibiría dinero a cambio de renunciar a cualquier reclamación sobre el apellido Carter y prometer que el niño nunca conocería a su padre.
—Planeabas quitarme a mi hijo.
—Planeaba evitar un escándalo.
—Mi hijo no es un escándalo.
Victoria alzó la barbilla.
—No puedes casarte con una mujer de servicio.
Ryan caminó lentamente hacia ella.
—Emily no es simplemente una empleada.
Miró hacia el sofá.
—Es la mujer que amo.
La frase destruyó la última esperanza de Victoria.
Había creído que se trataba de una aventura.
Algo que podía solucionar con dinero.
Pero Ryan no estaba dudando.
El doctor pidió ayuda a los paramédicos que acababan de llegar.
Mientras preparaban a Emily para trasladarla, Ryan se inclinó junto a ella.
—No volverás a quedarte sola frente a ella.
Emily lo miró entre lágrimas.
—Tenía miedo de que eligieras a tu madre.
Ryan tomó su rostro con cuidado.
—Debí elegirte mucho antes.
Antes de salir, se volvió hacia Victoria.
—A partir de este momento, no vuelvas a acercarte a Emily.
—Esta es mi casa.
Ryan negó lentamente.
—Era la casa de mi padre. Y ahora me pertenece a mí.
Victoria quedó inmóvil.
Ryan tomó el teléfono.
Llamó al jefe de seguridad.
—Cambien todos los códigos de acceso.
Después miró a su madre por última vez.
—Cuando regrese, decidiré si todavía tienes un lugar aquí.
Las puertas se cerraron detrás de él.
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Victoria permaneció sola entre los cristales rotos.
Por primera vez en toda su vida, comprendió que su apellido no sería suficiente para salvarla.