CAPÍTULO 2: El Hombre Que No Quiso Escuchar

La puerta del automóvil se abrió.
Victor Hale descendió lentamente bajo la lluvia.
Su elegante traje negro parecía intacto a pesar de la tormenta.
Su presencia imponía respeto.
Y miedo.
Lena reunió todo el valor que le quedaba.
Corrió hacia él.
Sus pies resbalaban sobre el pavimento mojado.
Pero logró mantenerse en pie.
Abrazó al bebé con fuerza.
Y extendió una mano suplicante.
—¡Señor, por favor! ¡Ayude a mi bebé!
Victor la observó en silencio.
Primero miró su rostro.
Luego la ropa empapada.
Después al pequeño bulto envuelto en la manta.
Y finalmente volvió a mirarla.
No parecía conmovido.
No parecía preocupado.
Aquella no era la primera vez que alguien acudía a su puerta pidiendo ayuda.
Su expresión se volvió fría.
Distante.
—Si quiere dinero, vino a la puerta equivocada.
Las palabras golpearon a Lena con más fuerza que la lluvia.
Sintió cómo la esperanza comenzaba a desmoronarse.
Pero no podía rendirse.
No después de todo lo que había pasado.
No después de la promesa que le había hecho a su madre antes de morir.
Una promesa que la había llevado hasta aquella mansión.
Victor estaba a punto de darse la vuelta.
A punto de entrar nuevamente en su mundo de riqueza y comodidad.
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Sin saber que el pasado estaba a pocos segundos de alcanzarlo.
Y que una verdad enterrada durante más de dos décadas estaba a punto de destruir todo lo que creía saber.