flashbuzz

Capítulo 2: El hombre que vivía dentro de las paredes

Los guardias corrieron hacia la abertura.

Ryan quiso acompañarlos, pero el gerente volvió a bloquearle el paso.

—Ya no trabajas aquí.

Victoria levantó la mirada.

—Él encontró a mi hija. Entra con nosotros.

El gerente apretó la placa de Ryan entre los dedos, pero no pudo negarse.

Detrás del espejo había un corredor tan estrecho que apenas permitía caminar. Las paredes estaban cubiertas de polvo, cables viejos y marcas de manos.

Aquello no era un simple almacén.

Era una red de pasadizos construida entre las paredes del supermercado.

Los guardias encendieron linternas.

A pocos metros encontraron una manta, botellas de agua, medicamentos y varias fotografías de Victoria y Lily.

Algunas habían sido tomadas desde la calle.

Otras dentro de su propia casa.

—Alguien nos ha estado vigilando —susurró Victoria.

Ryan descubrió una puerta oculta detrás de una estantería.

Dentro había una pequeña habitación con una cama, ropa masculina y decenas de recortes de periódico sobre la desaparición de Daniel Carter.

En una pared aparecía una fotografía familiar marcada con círculos rojos.

El gerente comenzó a retroceder.

Ryan lo notó.

—Usted sabía que este lugar existía.

—Este edificio tiene muchas zonas antiguas.

—Entonces, ¿por qué no llamó a la policía cuando vio a Lily?

El hombre no respondió.

Victoria revisó la muñeca.

La pulsera tenía grabadas las iniciales D. C.

Daniel la había encargado para su hija antes de su nacimiento.

La noche en que desapareció, la muñeca también se perdió. Victoria siempre creyó que él se la llevó como recuerdo.

Pero ahora estaba detrás del espejo.

Eso significaba que Daniel había pasado por allí.

O que alguien quería hacerles creerlo.

La policía llegó y comenzó a registrar los corredores.

Uno de los agentes encontró cámaras diminutas instaladas detrás de varios espejos decorativos del supermercado. Desde allí se podía observar a empleados, clientes y reuniones privadas.

El sistema estaba conectado a la oficina del gerente.

—Alguien utilizó mis credenciales —dijo él.

Victoria abrió la nota de nuevo.

La frase no estaba escrita con la caligrafía de Daniel.

Pero al acercarla a la luz descubrieron pequeñas perforaciones entre las letras.

Ryan las unió mentalmente.

Formaban una serie de números.

El gerente perdió el color al verlos.

—¿Qué significan? —preguntó Victoria.

—Nada.

Ryan tomó una fotografía de los números y los comparó con las etiquetas de las puertas interiores.

La secuencia correspondía a un almacén subterráneo marcado como C17.

El gerente intentó marcharse.

Los policías lo detuvieron.

—No pueden entrar ahí —advirtió—. Es una zona estructural.

—Entonces no tendrá nada que ocultar —respondió Victoria.

La puerta C17 estaba protegida por un código.

La pulsera de la muñeca contenía cuatro números grabados en la parte interior.

El código funcionó.

Dentro encontraron una sala llena de documentos, discos duros y fotografías de personas desaparecidas.

Daniel aparecía en varias de ellas.

En una estaba herido.

En otra se encontraba encadenado a una silla.

La fotografía más reciente tenía solo dos semanas.

Victoria se apoyó contra la pared.

—Está vivo.

El gerente cerró los ojos.

Su verdadero nombre era Marcus Hale.

Había trabajado para Daniel años atrás como jefe de operaciones. Daniel descubrió que Marcus utilizaba los pasadizos del supermercado para espiar a empresarios, robar información y chantajear a clientes ricos.

Antes de denunciarlo, desapareció.

Marcus afirmó que no lo había secuestrado.

—Yo solo ayudé a ocultar las pruebas.

—¿Quién se lo llevó? —preguntó Victoria.

Marcus miró a Lily.

—Alguien que sabía que un día usted vendría a buscarlo.

En ese momento, todas las pantallas de la sala se encendieron.

Apareció un hombre sentado en una habitación oscura.

Era Daniel.

Más delgado.

Con barba y una cicatriz en la mejilla.

Miró directamente a la cámara.

—Victoria, no confíes en la muñeca.

La transmisión se cortó.

Después se escuchó una puerta cerrándose en algún lugar del pasadizo.

May you like

Lily comenzó a temblar.

—Ese no era el hombre que estaba conmigo.

Related Stories

Other posts