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Capítulo 2: La hermana que oficialmente nunca existió

La seguridad cerró todas las salidas del corredor.

Nadie podía marcharse.

Dos guardias se colocaron entre las mujeres idénticas mientras Ethan permanecía junto a Liam.

Richard intentó recuperar el control.

—Una de ustedes debe explicar esto inmediatamente.

La mujer de gris apenas lo miró.

—Mi nombre es Claire Carter. Soy la madre de Liam.

La mujer de burdeos respondió con absoluta calma.

—Yo también soy Claire Carter.

Richard palideció.

Ethan observó al niño.

—¿Cómo puedes saber cuál es tu madre?

Liam señaló la mejilla izquierda de la mujer de gris.

Había una pequeña cicatriz casi invisible cerca de la mandíbula.

—Mamá se cortó con un cristal cuando yo tenía cuatro años.

La mujer de burdeos tocó su propio rostro.

No tenía ninguna marca.

—Una cicatriz puede eliminarse.

Liam negó.

—También tienes otro perfume.

Aquella frase cambió la expresión de ambas mujeres.

La falsa madre dejó de sonreír.

Ethan pidió a los guardias que llamaran a la policía.

Minutos después, varios agentes llegaron.

Separaron a ambas mujeres.

Mientras tanto, Claire, la mujer del abrigo gris, explicó lo ocurrido.

Había recogido a Liam de la escuela.

En el camino recibió una llamada de alguien que afirmaba trabajar para el centro comercial.

Le dijeron que Liam había ganado un premio en una promoción infantil y debía acudir personalmente.

Cuando llegaron, Claire estacionó en el garaje.

Un hombre se acercó al automóvil.

Dijo que era personal de seguridad.

Después todo ocurrió muy rápido.

Claire fue golpeada.

Liam desapareció.

Cuando despertó, tenía sangre en la manga y una mujer inconsciente en el asiento trasero.

—¿Quién era? —preguntó Ethan.

Claire respiró con dificultad.

—Yo.

Todos quedaron inmóviles.

En el asiento trasero había otra mujer idéntica a ella.

Claire creyó que estaba alucinando.

Antes de comprobar si respiraba, escuchó la alarma del vehículo y vio a alguien llevándose a Liam hacia el centro comercial.

Corrió detrás.

—¿Y la mujer sigue allí? —preguntó un policía.

Claire asintió.

Los agentes fueron hacia el estacionamiento.

Cuando abrieron el coche, encontraron a una tercera mujer.

Tenía el mismo rostro.

La misma edad aproximada.

Pero estaba muerta.

En su muñeca había una pulsera metálica marcada con un número.

C17.

La mujer del abrigo burdeos dejó de fingir calma.

—No deberían haberla encontrado.

Uno de los agentes la esposó.

—¿Quién eres?

Ella miró a Claire.

—Pregúntale a tu padre.

Claire quedó inmóvil.

Su padre, Henry Carter, había muerto doce años atrás.

O eso creía.

Durante años había dirigido una clínica privada especializada en cirugía reconstructiva.

Después de su muerte, la clínica cerró repentinamente.

Claire nunca había querido saber demasiado sobre sus negocios.

Pero la policía encontró algo dentro del bolso de la tercera mujer.

Una vieja fotografía.

Mostraba a Henry Carter rodeado por cuatro niñas idénticas.

Todas tenían el rostro de Claire.

En la parte trasera aparecía una fecha.

Treinta años atrás.

Claire apenas podía sostener la fotografía.

—Yo no tengo hermanas.

La mujer del abrigo burdeos soltó una pequeña risa.

—Eso es lo que te dijeron.

Las cuatro niñas habían nacido el mismo día.

No eran clones.

Eran cuatrillizas.

Pero solo una fue criada públicamente como hija de Henry Carter.

Las otras tres fueron declaradas muertas pocas horas después del parto.

Los certificados eran falsos.

Henry las mantuvo escondidas dentro de una institución médica privada.

Durante años utilizó a las niñas para desarrollar un programa de sustitución de identidad.

Su objetivo era demostrar que una persona podía ser reemplazada por alguien genéticamente casi idéntico si se entrenaba desde pequeña para copiar sus hábitos.

Una de aquellas niñas era Claire.

Las otras fueron conocidas únicamente por números.

C15.

C16.

C17.

La mujer del abrigo burdeos era C16.

La mujer muerta en el automóvil era C17.

—¿Y C15? —preguntó Ethan.

C16 sonrió.

—Ella es la razón por la que estamos aquí.

Claire sintió un escalofrío.

C15 había escapado años atrás.

Había descubierto que Henry Carter no había muerto.

Había fingido su fallecimiento y continuaba financiando el proyecto desde otro lugar.

C15 comenzó a reunir pruebas.

Antes de desaparecer, encontró algo más.

Henry había elegido a Liam para continuar el experimento.

—¿Mi hijo? —preguntó Claire.

C16 la miró.

—Liam no fue elegido hoy.

Fue elegido antes de nacer.

Claire retrocedió.

Según los archivos, Henry había manipulado incluso la vida sentimental de su hija para garantizar que Liam tuviera determinadas características genéticas.

El niño formaba parte de una segunda generación del programa.

Por eso intentaron secuestrarlo.

Pero algo había salido mal.

C17 debía recoger al niño.

C16 debía reemplazar a Claire.

C15 debía impedir ambas cosas.

—Entonces ¿quién encerró a Liam? —preguntó Ethan.

C16 no respondió.

Liam levantó lentamente la mano.

—El hombre que me encerró tenía una cicatriz en el cuello.

Claire perdió el color.

Su padre tenía exactamente aquella cicatriz después de una operación.

Antes de que alguien pudiera decir nada, la radio de un guardia emitió una voz.

—Claire.

Ella reconoció inmediatamente a su padre.

—Papá…

—Trae a Liam al nivel inferior.

La comunicación se cortó.

Richard, el gerente, intentó alejarse.

Ethan lo vio.

—Usted sabía que este nivel existía.

El gerente negó.

Pero la policía encontró en su bolsillo una tarjeta con el mismo código.

C15.

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No era una identificación.

Era una llave.

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