Capítulo 1: La Bolsa de Sangre que Oficialmente No Existía

El Hospital Militar Ravenwood estaba protegido como una fortaleza.
Muros de concreto, pasillos de cristal, puertas blindadas y soldados armados separaban las áreas públicas de los quirófanos donde eran atendidos agentes y oficiales de alto rango.
Aquella noche, el doctor Arthur Kane llegó al control principal cargando una caja refrigerada.
Tenía sesenta y cuatro años, cabello gris y un antiguo abrigo médico militar sin insignias visibles. Caminaba con calma, aunque sujetaba la caja como si dentro llevara algo imposible de reemplazar.
Cuando la colocó sobre el escáner, todas las alarmas comenzaron a sonar.
Daniel Brooks, jefe de seguridad, se acercó inmediatamente.
—¡Abra la caja!
—Necesito llevarla al quirófano siete.
Daniel le bloqueó el paso.
—Primero la abrirá aquí.
Dos guardias sujetaron a Arthur contra la pared. Daniel levantó la tapa refrigerada y encontró varias bolsas de sangre selladas.
Una llevaba un extraño símbolo militar: un círculo negro atravesado por tres líneas plateadas.
—Este código no existe.
Arthur lo miró con serenidad.
—Porque fue borrado.
Daniel sacó la bolsa y examinó el número del donante.
—¿A quién pertenece?
—Al único sobreviviente del Proyecto Atlas.
Los guardias intercambiaron miradas.
Daniel colocó las esposas sobre las muñecas del médico.
—Está detenido hasta que explique qué significa eso.
Arthur no opuso resistencia.
—Cuando termine de hacer preguntas, el paciente estará muerto.
En ese momento apareció la coronel Evelyn Reed.
Era la directora médica del hospital y una de las pocas personas con autoridad para cerrar toda la instalación.
Al ver el símbolo de la bolsa, se quedó inmóvil.
—Baje eso inmediatamente.
Daniel frunció el ceño.
—¿Conoce el proyecto?
Evelyn ordenó cerrar las salidas, bloquear las comunicaciones externas y suspender todos los ascensores.
Después respondió:
—Todos los participantes murieron en 1998.
Arthur levantó las manos esposadas.
—Uno nunca murió.
La bolsa fue colocada en un escáner biométrico. El sistema encontró una coincidencia con un donante vivo conectado a los monitores del quirófano siete.
Evelyn palideció.
—Eso es imposible.
Las puertas del quirófano se abrieron.
Dentro había un paciente cubierto por una sábana. Su ritmo cardíaco coincidía exactamente con el de Arthur.
Una de sus manos se levantó lentamente.
En el dedo llevaba el anillo de boda que Evelyn había perdido veintiséis años atrás.
Daniel llevó la mano hacia su arma.
—¿Quién está ahí?
Arthur observó a Evelyn.
—Su esposo fue el primer sujeto del Proyecto Atlas.
La voz del paciente surgió débilmente bajo la sábana:
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—Ella no es Evelyn.
Y la coronel dio un paso atrás.