flashbuzz

Capítulo 1: El examen que llevaba un nombre enterrado

El aula de exámenes de Westbridge University estaba completamente en silencio.

Solo se escuchaba el roce de los lápices, el movimiento ocasional de una silla y el crujido de hojas al pasar.

Noah Bennett ocupaba uno de los escritorios de la primera fila.

Tenía veintiún años, cabello castaño corto y vestía un suéter de punto color burdeos sobre una camisa blanca. Sus gafas negras descansaban firmemente sobre el rostro y su bastón plegable permanecía junto a la pierna derecha.

Noah era ciego desde niño.

Eso nunca le había impedido destacar.

Había ingresado en la universidad con una beca académica y mantenía una de las mejores calificaciones de su promoción.

Aquella mañana debía presentar el examen final de Historia Constitucional.

El profesor Raymond Clark caminó hasta su mesa con un paquete de hojas.

Tenía cincuenta y seis años, chaqueta marrón oscura y una expresión que Noah había aprendido a reconocer incluso sin verla.

Superioridad.

—Aquí está tu examen. Intenta no necesitar ayuda esta vez.

Maya Collins, sentada dos lugares más atrás, levantó la mirada incómoda.

Noah no respondió.

Colocó los dedos sobre la versión accesible impresa en relieve y comenzó a trabajar.

Durante casi veinte minutos no ocurrió nada.

Entonces Clark regresó.

Tomó bruscamente las hojas de Noah.

—Basta.

Noah levantó la cabeza.

—¿Qué ocurre?

—Tus respuestas no coinciden.

—¿Con qué?

—Con el examen que te entregué.

Noah permaneció inmóvil.

—Ese es el examen que me entregaron.

Clark golpeó otra hoja contra el escritorio.

—No. Este era tu examen.

Noah frunció el ceño.

—Entonces alguien lo cambió.

El profesor soltó una risa seca.

—No culpes a los demás por tus errores.

Varios estudiantes comenzaron a murmurar.

Maya se levantó.

—Déjeme ver las hojas.

—Siéntate.

Pero ella ya había tomado ambas versiones.

Comparó los códigos impresos en la esquina.

Su expresión cambió.

—Son diferentes.

Clark endureció la voz.

—Siéntate o saldrás con él.

Noah giró ligeramente la cabeza hacia la impresora situada al fondo.

Podía reconocer su zumbido y la ubicación exacta por el sonido.

—Alguien imprimió una segunda versión.

Clark respondió demasiado rápido.

—Eso es imposible.

En ese momento se abrió la puerta.

La decana Evelyn Reed entró acompañada por un técnico.

Había recibido una alerta del sistema después de que Maya enviara un aviso desde su teléfono.

—Profesor Clark, necesito revisar el historial de impresión.

Clark dejó de hablar.

Evelyn abrió el registro del ordenador.

Buscó los archivos enviados aquella mañana.

Encontró dos copias.

Una correspondía al examen oficial.

La otra había sido enviada desde la cuenta personal de Noah.

Maya miró la pantalla.

—Salió de tu cuenta.

Noah negó.

—Yo estaba aquí.

Evelyn revisó la fecha de creación del archivo.

Se quedó inmóvil.

—Esto no puede ser.

—¿Qué pasa? —preguntó Noah.

La decana acercó el rostro al monitor.

—El archivo fue creado mucho antes de que te matricularas.

Noah apretó el bastón.

—¿Cuánto antes?

Evelyn tardó unos segundos en responder.

—Quince años.

El aula quedó en silencio.

Noah tenía seis años cuando aquel documento fue creado.

Clark comenzó a caminar lentamente hacia la puerta.

Nadie lo detuvo todavía.

Entonces la impresora se encendió sola.

Una hoja salió lentamente.

Maya fue a recogerla.

Al leerla, perdió el color del rostro.

—Noah…

—¿Qué dice?

Maya tragó saliva.

—Tiene tu fecha de nacimiento.

—Eso no es raro.

—Pero no tiene tu apellido.

Noah se quedó inmóvil.

Maya leyó el nombre.

—Nathaniel Rowe.

Noah dejó de respirar.

Nunca había contado aquel nombre a nadie.

Lo había visto una sola vez.

En una pulsera hospitalaria guardada por su madre adoptiva dentro de una caja cerrada.

Era el nombre que tenía antes de llamarse Noah Bennett.

Clark susurró desde la puerta:

—Eso creías.

Las luces se apagaron.

May you like

El sistema de cierre hizo un clic metálico.

Y la puerta del aula quedó bloqueada desde fuera.

Related Stories

Other posts