Capítulo 2: El hombre que llevaba el apellido Carter antes que Daniel

Los pasos se detuvieron cerca del último tramo de la escalera.
Daniel avanzó.
Margaret lo sujetó del brazo.
—No.
Él se soltó.
—Llevas toda la tarde mintiendo.
—No entiendes.
—Entonces haz que entienda.
Un hombre apareció.
Tenía unos cuarenta años.
Cabello oscuro con algunas canas.
Rostro delgado.
Una pequeña cicatriz junto a la ceja.
Daniel lo miró durante varios segundos.
Algo le resultaba familiar.
No por haberlo visto personalmente.
Por las fotografías antiguas de la familia.
Richard se levantó de golpe.
—Thomas.
El desconocido cerró los ojos.
Daniel miró a su padre.
—¿Quién es Thomas?
Richard no respondió.
Margaret sí.
—Tu hermano.
El silencio golpeó la habitación.
Emily miró a Daniel.
Él parecía no haber escuchado bien.
—No tengo hermano.
Thomas bajó los últimos escalones.
—Eso es lo que te dijeron.
Daniel se volvió hacia Richard.
—¿Es verdad?
Su padre asintió lentamente.
Treinta y nueve años atrás, antes de casarse con Margaret, Richard tuvo una relación con una mujer llamada Laura Bennett.
De aquella relación nació Thomas.
Richard quiso reconocerlo.
Pero su propio padre se opuso.
La familia Carter estaba negociando una alianza empresarial con la familia de Margaret.
Un hijo fuera del matrimonio habría provocado un escándalo.
Richard cedió.
Laura recibió dinero.
Thomas fue criado lejos de los Carter.
Daniel miró a su padre con una mezcla de rabia y decepción.
—¿Y nunca pensaste decírmelo?
—Intenté encontrarlo años después.
Thomas soltó una risa amarga.
—No te esforzaste demasiado.
Margaret permanecía rígida.
Daniel señaló el despacho.
—¿Qué estabas buscando?
Thomas miró hacia la caja fuerte.
—Pruebas.
—¿De qué?
Thomas había regresado porque Richard estaba reorganizando la herencia familiar.
Había descubierto que varios documentos relacionados con su nacimiento habían desaparecido.
Sin ellos, nunca podría reclamar legalmente parte del patrimonio Carter.
Pero había algo todavía más grave.
Laura, su madre, no había aceptado voluntariamente desaparecer.
Margaret había pagado para que perdiera contacto con Richard.
Cartas interceptadas.
Direcciones cambiadas.
Amenazas.
—¿Tú hiciste eso? —preguntó Daniel.
Margaret respondió:
—Estaba protegiendo mi matrimonio.
Thomas dio un paso hacia ella.
—Destruiste a mi madre.
Laura pasó años creyendo que Richard la había abandonado deliberadamente.
Murió sin saber que varias de sus cartas nunca llegaron.
Richard cerró los ojos.
Aquella verdad le dolió más que cualquier acusación.
Pero Daniel volvió al tema.
—¿Por qué estabas fotografiando mis documentos?
Thomas sacó su teléfono.
Había encontrado un expediente reciente.
En él aparecía el nombre de Daniel.
También un análisis de ADN.
Daniel frunció el ceño.
—¿Por qué había una prueba genética mía en la caja fuerte?
Richard palideció.
Margaret miró hacia otro lado.
Thomas extendió el móvil.
—Porque yo no soy el único hijo cuya historia te ocultaron.
Emily sintió un escalofrío.
Daniel tomó el teléfono.
El informe comparaba su ADN con el de Richard.
El resultado decía:
Probabilidad de paternidad biológica: 0,0%.
Daniel levantó lentamente la mirada.
—Papá…
Richard no pudo hablar.
Margaret cerró los ojos.
Thomas dijo:
—Richard no es tu padre biológico.
Daniel retrocedió.
Toda la habitación pareció inclinarse.
—Entonces ¿quién es?
Margaret respondió:
—Eso es precisamente lo que Thomas vino a descubrir.
Richard miró a su esposa.
—Me dijiste que Daniel era mío.
—Lo creía.
—¿Lo creías?
Thomas abrió otra fotografía.
Margaret aparecía joven junto a dos hombres.
Uno era Richard.
El otro se parecía sorprendentemente a Daniel.
Emily miró la imagen.
—¿Quién es él?
Richard respondió:
—Mi hermano menor.
Michael Carter.
Daniel sintió que el aire desaparecía.
Su padre podía ser su propio tío.
Pero Thomas negó.
—No es tan sencillo.
Sacó otro documento.
Michael Carter tampoco podía ser el padre.
Había una tercera persona vinculada al análisis.
Un hombre llamado Andrew Hale.
Margaret se abalanzó hacia el teléfono.
—¡Basta!
Daniel la detuvo.
—¿Quién es Andrew Hale?
Margaret comenzó a llorar.
Y Richard dijo algo que dejó a todos en silencio.
—Era el esposo de Laura.
Thomas levantó la mirada.
Su expresión cambió.
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Por primera vez comprendió que el secreto no afectaba solo a Daniel.
También podía cambiar quién era él.