Capítulo 1: Ethan Cerró la Puerta Mientras el Mar Llenaba la Cabina

La tormenta golpeaba el yate como si quisiera partirlo en dos.
Las olas negras se levantaban sobre la cubierta, los relámpagos iluminaban los pasillos de acero y las alarmas resonaban entre las cabinas inundadas. La tripulación había desaparecido horas antes, supuestamente evacuada por una avería.
Sophia Hayes sabía que aquello era mentira.
Caminaba descalza por el corredor inferior, con su largo vestido blanco empapado y pegado al cuerpo. Frente a ella estaban Ethan, su esposo, y Lucas, el hermano gemelo de este.
Ambos tenían el mismo rostro.
Pero Sophia había aprendido a distinguirlos.
Ethan nunca levantaba la voz cuando estaba a punto de hacer algo terrible.
Lucas sonreía.
Los dos la empujaron dentro de la cabina más baja del yate.
Sophia cayó sobre el suelo metálico.
—¿Qué están haciendo?
Lucas cerró la pesada puerta y accionó el seguro desde fuera.
Ethan abrió una válvula conectada directamente al mar.
Un chorro de agua helada entró con violencia.
—¡Ethan, abre la puerta!
Él la observó a través de la pequeña ventana circular.
—Todos creerán que fue el mar.
Sophia golpeó el cristal.
—¡No pueden hacerme esto!
Lucas se inclinó hacia la puerta.
—Ya lo hicimos.
El agua alcanzó rápidamente sus rodillas.
Después su cintura.
Sophia buscó desesperadamente una salida, pero la cabina no tenía ventanas amplias ni conductos visibles. Intentó cerrar la válvula con ambas manos, aunque la presión era demasiado fuerte.
Recordó entonces la discusión de aquella tarde.
Había descubierto documentos dentro del despacho de Ethan.
Transferencias.
Pasaportes falsos.
Fotografías de una mujer idéntica a ella.
Antes de poder preguntar, los hermanos le quitaron el teléfono y la condujeron hacia la parte inferior del yate.
El agua llegó a su pecho.
Sophia respiró por última vez antes de que la cabina quedara completamente inundada.
Sus fuerzas comenzaron a abandonarla.
Entonces una rejilla de mantenimiento se abrió bajo el agua.
Una figura con traje de buceo negro entró y nadó hacia ella. El desconocido colocó una pequeña boquilla de oxígeno entre sus labios.
Sophia volvió a respirar.
El rescatador abrió un panel oculto y la condujo por un estrecho túnel hasta una cámara secreta situada bajo la cubierta.
Cuando salieron del agua, él se llevó un dedo a la máscara.
—No hagas ruido.
Sophia miró a través de un cristal reforzado.
Ethan y Lucas estaban en la sala superior.
Pero no estaban solos.
Una mujer con el mismo cabello, el mismo vestido blanco y exactamente el mismo rostro que Sophia caminó hacia Ethan y tomó su mano.
Sophia sintió que el cuerpo se le helaba.
—Esa mujer… soy yo.
El rescatador se quitó un guante.
En su mano llevaba el anillo de bodas de Sophia.
—La que está arriba no eres tú.
Sophia lo miró aterrorizada.
—Entonces… ¿quién soy yo?
La otra mujer giró lentamente hacia el cristal, como si pudiera verla.
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Movió los labios sin emitir sonido.
“Te encontré.”