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Capítulo 2: Daniel Eligió Proteger a su Esposa y Descubrió que su Madre Había Preparado un Plan para Separarlos

Emma seguía temblando.

Daniel se quitó la chaqueta y cubrió con ella la parte mojada de su vestido. Después la ayudó a sentarse lejos de la sopa derramada.

—Voy a llevarte al hospital.

Margaret dio un paso adelante.

—No exageres. La sopa no estaba tan caliente.

Daniel se giró con una mirada que hizo detenerse a su madre.

—No vuelvas a acercarte.

Margaret quedó sorprendida.

—Soy tu madre.

—Y ella es mi esposa.

Emma tiró suavemente de la manga de Daniel.

—Por favor… llévame lejos de aquí.

Él tomó su mano.

—Nos vamos ahora mismo.

Pero antes de llegar a la puerta, Daniel vio una carpeta abierta sobre la mesa.

Entre los documentos aparecía el nombre de Emma.

Se detuvo.

—¿Qué es esto?

Margaret intentó recogerla.

Daniel fue más rápido.

Dentro había un acuerdo de separación ya preparado, documentos para bloquear las cuentas de Emma y una petición para declarar que ella no era emocionalmente estable para cuidar al bebé.

Emma leyó una de las páginas.

Su rostro perdió el color.

—¿Planeaba quitarme a mi hijo?

Margaret alzó la barbilla.

—Planeaba proteger a mi nieto de una mujer incapaz de comprender esta familia.

Daniel pasó las hojas con incredulidad.

Varias llevaban su firma digital.

Una firma que él nunca había autorizado.

También había correos enviados desde una cuenta falsa con su nombre, donde supuestamente aceptaba separarse de Emma después del nacimiento.

—Falsificaste mi autorización.

Margaret no pareció arrepentida.

—Hice lo que tú no tenías el valor de hacer.

Daniel sacó su teléfono y fotografió cada documento.

—Acabas de cometer un delito.

Por primera vez, la seguridad de Margaret comenzó a romperse.

—Daniel, no seas ridículo. Todo esto puede resolverse dentro de la familia.

—Tú dejaste de actuar como familia cuando atacaste a una mujer embarazada.

Minutos después llegaron los paramédicos.

Emma fue trasladada al hospital.

Las quemaduras eran superficiales, pero la caída había provocado contracciones leves. Los médicos la mantuvieron bajo observación durante toda la noche.

Daniel permaneció a su lado.

No soltó su mano.

Cuando el médico confirmó que el bebé estaba fuera de peligro, ambos lloraron.

—Lo siento —susurró Daniel—. Debí creerte antes.

Emma lo miró con cansancio.

—Te lo dije muchas veces.

—Lo sé.

Daniel bajó la cabeza.

—Siempre pensé que mantenerme en silencio evitaba que la situación empeorara. En realidad, solo le enseñé que podía seguir haciéndote daño.

Aquella misma noche llamó a un abogado.

La investigación reveló que Margaret había manipulado cuentas familiares, falsificado documentos y pagado a un empleado para vigilar los movimientos de Emma.

También había preparado una residencia privada donde pensaba enviar a la joven después del parto, presentándolo como un tratamiento psicológico.

Daniel quedó horrorizado.

Su madre no había actuado por impulso.

Llevaba meses construyendo una forma de borrar a Emma de sus vidas.

A la mañana siguiente regresó a la mansión acompañado por abogados y seguridad privada.

Margaret lo esperaba en el vestíbulo.

—¿Dónde está Emma?

—Lejos de ti.

—Cuando se tranquilice, volverá.

Daniel negó lentamente.

—No volveremos.

Margaret perdió la paciencia.

—¿Vas a abandonar a tu madre por esa mujer?

Daniel sostuvo su mirada.

—No te estoy abandonando por ella.

Hizo una pausa.

—Me alejo por lo que tú elegiste convertirte.

Ordenó bloquear el acceso de Margaret a las cuentas compartidas y retirarla de la administración del patrimonio familiar mientras avanzaba la investigación.

Antes de marcharse, dejó una última advertencia.

—Si vuelves a tocar a Emma, perderás a tu hijo para siempre.

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Margaret quiso responder.

Pero Daniel ya había cerrado la puerta.

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