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Capítulo 1: “La abuela dijo que no soy tu hija de verdad”

La villa Carter estaba bañada por una luz suave de media tarde.

Los grandes ventanales dejaban entrar el sol sobre el suelo de mármol, el sofá color crema y la mesa de cristal donde Emily doblaba con cuidado un pequeño suéter infantil.

Sophie estaba cerca.

Tenía siete años y sostenía entre las manos una cinta amarilla que había quitado de su cabello.

Observaba a su madre con esa atención silenciosa que tienen los niños cuando saben que algo malo está a punto de ocurrir.

Margaret Carter permanecía frente a Emily.

Su elegante blusa verde esmeralda y sus pendientes de perlas contrastaban con la dureza de su rostro.

—No sirves para esta familia.

Emily cerró los ojos por un segundo.

Estaba cansada de discutir.

—Margaret, no quiero hacer esto delante de Sophie.

—Entonces deberías haber aprendido a comportarte hace años.

Emily sostuvo el pequeño suéter contra su pecho.

—Solo estoy cuidando de mi hija.

La mano de Margaret se movió antes de que Sophie comprendiera lo que ocurría.

El golpe resonó en toda la habitación.

Emily perdió ligeramente el equilibrio.

Una marca roja apareció casi de inmediato sobre su mejilla.

Sophie soltó la cinta.

—¡Mamá!

Corrió y rodeó la cintura de Emily con ambos brazos.

Emily se inclinó para protegerla mientras mantenía una mano sobre la cara.

—Estoy bien, cariño.

Pero Sophie lloraba.

Margaret seguía rígida.

—Necesita aprender a respetarme.

Emily la miró por primera vez con rabia.

—Acabas de golpearme delante de una niña.

—Una niña que algún día entenderá por qué.

Aquella frase hizo que Emily frunciera el ceño.

Antes de poder preguntar qué significaba, la puerta principal se abrió.

Daniel entró.

Llevaba una camisa blanca con las mangas ligeramente remangadas y pantalones oscuros.

Se detuvo.

Vio a Sophie llorando.

Vio la mano de Emily sobre la mejilla.

Vio a Margaret.

Su expresión cambió.

—¿Qué pasó aquí?

Nadie respondió.

Sophie levantó la cabeza.

—Papá…

Daniel caminó rápidamente hacia ellas.

La niña corrió a su encuentro.

—La abuela golpeó a mamá.

Daniel se quedó inmóvil.

Miró la mejilla roja de Emily.

Después a Margaret.

—¿Es verdad?

Margaret levantó la barbilla.

—Ella me provocó.

Daniel tomó a Sophie en brazos.

Después se colocó delante de Emily.

—Acabas de hacerlo delante de mi hija.

—Soy tu madre.

—Eso no te da derecho a tocar a mi esposa.

Margaret soltó una risa seca.

—Algún día vas a agradecerme haber intentado protegerte.

Daniel habló lentamente.

—No volverás a quedarte sola con Emily.

Margaret quedó sorprendida.

—¿Qué?

—Ni con Sophie.

Por primera vez apareció verdadero miedo en su rostro.

—Daniel, no hagas esto.

Él metió la mano en el bolsillo.

Sacó un sobre sellado.

Margaret palideció.

Emily lo vio.

—¿Qué es eso?

Daniel miró primero a Sophie.

Después a Emily.

—Algo que pensaba contar más adelante.

Margaret apretó con fuerza su pulsera.

—No tienes derecho.

Daniel levantó la mirada.

—Después de hoy, tú ya no tienes derecho a ocultarlo.

Emily sintió que el corazón comenzaba a latir más rápido.

—¿Ocultar qué?

Daniel empezó a romper el sello.

Pero Sophie habló.

Su voz era pequeña.

—Mamá…

Emily la miró.

—¿Qué pasa?

Sophie señaló a Margaret.

—La abuela dijo que yo no soy tu hija de verdad.

El sobre quedó inmóvil en las manos de Daniel.

Emily perdió el color del rostro.

—¿Qué acabas de decir?

Sophie comenzó a llorar otra vez.

—Me dijo que tú no eres mi mamá de verdad.

Emily miró a Daniel.

Él no negó inmediatamente.

Y ese segundo de silencio fue suficiente para romperla.

—Daniel…

Margaret cerró los ojos.

Emily dio un paso atrás.

—Dime ahora mismo qué hay en ese sobre.

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Daniel respiró profundamente.

—La verdad sobre el día en que nació Sophie.

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