Capítulo 1: La Caja Musical Que Apareció en Plena Boda y Despertó un Dolor Enterrado Durante Dieciocho Años

La mansión Whitmore brillaba bajo la luz dorada de los candelabros.
Las paredes blancas estaban cubiertas de flores, las puertas de madera permanecían abiertas hacia el gran salón y una melodía de violines acompañaba las conversaciones de cientos de invitados.
Era el día de la boda de Clara Whitmore.
La joven llevaba un elegante vestido color marfil y el cabello castaño recogido en un moño bajo. A pocos minutos de entrar al salón junto a Ethan Reed, todo parecía perfecto.
Hasta que escuchó una melodía en el pasillo.
Clara se quedó inmóvil.
Conocía aquellas notas.
Habían acompañado su infancia.
Su madre, Rose Whitmore, solía tocar esa pequeña caja musical cada noche antes de dormir.
Después de su muerte, dieciocho años atrás, la caja desapareció.
Clara siempre creyó que se había perdido durante la mudanza.
Pero ahora la melodía sonaba a pocos metros.
Siguió el sonido y encontró a Lily Carter, la niña de las flores, junto a una gran puerta de madera.
La pequeña sostenía una caja musical antigua entre las manos.
Clara sintió que el corazón se le detenía.
Era la misma.
La madera oscura.
Las pequeñas flores de plata.
La cerradura lateral.
Todo coincidía.
—¿De dónde sacaste esa caja? —preguntó.
Lily levantó la mirada.
—Mi mamá me la dio.
Clara se acercó y tomó el objeto.
—Esta caja pertenecía a mi madre.
La niña comenzó a llorar.
—Yo no la robé.
En ese momento apareció Ethan.
—Clara, ¿qué haces?
Ella sostuvo la caja contra su pecho.
—Era de mi madre. Desapareció después de que murió.
Ethan miró a Lily.
—Entonces dinos de dónde salió.
La niña se secó las lágrimas.
—Mi mamá dijo que debía entregársela a la novia.
Clara frunció el ceño.
—Mi madre murió hace años.
Lily señaló la tapa.
—Ábrela por completo.
Clara ya la había abierto muchas veces cuando era niña.
Pero Lily señaló una pequeña pieza metálica oculta bajo el mecanismo.
Clara presionó.
Se escuchó un clic.
El fondo de la caja se levantó lentamente.
Dentro había una fotografía antigua y una flor blanca seca.
Clara tomó la imagen con manos temblorosas.
En ella aparecía Rose Whitmore.
Pero no estaba sola.
Sostenía a una niña recién nacida junto a una mujer que Clara nunca había visto.
En la parte trasera había una frase escrita con la letra de su madre:
“Para mis dos hijas. Algún día la verdad las reunirá.”
Clara dejó de respirar.
Miró a Lily.
Luego susurró:
—¿Dónde conociste a mi madre?
La pequeña bajó la mirada.
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—En la casa donde vive mi mamá.
Y en ese instante, Clara comprendió que su boda acababa de abrir la puerta a un secreto mucho más grande que una simple caja musical.