CAPÍTULO 1: El Susurro que Encendió el Comedor

La cafetería de la escuela estaba llena como cada mediodía.
El sonido de bandejas metálicas chocando, conversaciones cruzadas y pasos apresurados llenaban el ambiente.
Bajo las luces del techo y la luz natural que entraba por las puertas de vidrio, los estudiantes formaban filas frente al mostrador de acero inoxidable.
Entre ellos estaba Lina Park.
Llevaba una chaqueta vaquera azul.
Cabello negro recogido en una coleta baja.
Mirada tranquila.
Solo quería servirse la comida y pasar desapercibida.
Colocó su bandeja con cuidado.
Pero detrás de ella, alguien se acercó.
Ryan Cole.
Sudadera gris.
Sonrisa arrogante.
El tipo de persona que siempre necesitaba atención.
Se colocó demasiado cerca.
Lo suficiente para que todos lo notaran.
Los estudiantes empezaron a mirar.
Algunos en silencio.
Otros esperando lo inevitable.
Ryan inclinó la cabeza hacia ella.
Y con una risa baja dijo:
—Tu acento es ridículo.
Lina se quedó quieta.
No reaccionó.
No se giró.
Pero el aire cambió.
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Porque todos sabían que aquello no era solo una broma.
Era una provocación.