Capítulo 1: La Risa En El Funeral

La lluvia golpeaba suavemente los vitrales de la iglesia mientras los asistentes ocupaban los bancos en silencio.
Emma Ellis descansaba dentro de un ataúd blanco rodeado de lirios.
Tenía apenas treinta años.
Y estaba embarazada.
Para Margaret Ellis, su madre, el dolor era tan profundo que parecía imposible respirar.
Sin embargo, lo peor aún estaba por llegar.
Las puertas de la iglesia se abrieron.
Y apareció Evan Vale.
No llegó llorando.
No llegó abatido.
Llegó riendo.
A su lado caminaba Celeste Marrow, la mujer con la que había destruido el matrimonio de Emma.
Los murmullos recorrieron el lugar.
Celeste avanzó con elegancia, observando el ataúd con una sonrisa apenas disimulada.
Cuando pasó junto a Margaret, se inclinó ligeramente.
—Parece que gané —susurró.
Margaret sintió que la rabia le quemaba el pecho.
Pero no respondió.
Solo observó las manos inmóviles de su hija.
Y recordó las últimas palabras que Emma le había dicho semanas antes.
—Si algo me pasa, no llores primero. Pelea inteligentemente.
Entonces apareció el abogado de Emma.
El señor Halden sostenía un sobre sellado.
—Antes del entierro debe leerse el testamento.
Evan sonrió.
Creía que heredaría todo.
La casa.
Las acciones.
El dinero.
El futuro.
Pero la sonrisa desapareció cuando escuchó las primeras palabras.
—Dejo todos mis bienes a mi madre, Margaret Ellis.
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El silencio cayó sobre la iglesia.
Y la pesadilla de Evan apenas comenzaba.