Capítulo 2: El Expediente Clasificado Reveló que Jonathan Miller No Murió, Sino que Fue Borrado por la Misma Academia que Juró Proteger

Las puertas del salón fueron cerradas inmediatamente.
El director ordenó a los guardias evacuar discretamente a las familias, pero Samuel se opuso.
—Quien esté en el balcón esperaba que aisláramos al cadete.
Daniel quiso recuperar el control.
—Mis hombres pueden detenerlo.
Samuel lo observó con frialdad.
—Hace cinco minutos no pudo reconocer una invitación oficial. No tocará a nadie hasta que sepamos en quién confiar.
El capitán bajó la mirada, humillado.
Cuando los agentes llegaron al balcón, la silueta había desaparecido.
Solo encontraron una vieja placa policial, una radio encendida y una fotografía de Ethan saliendo de su casa aquella misma mañana.
Alguien lo vigilaba.
Samuel abrió finalmente el expediente.
Veintidós años atrás, Jonathan Miller y él formaban parte de una unidad encubierta llamada División Centinela. Investigaban a policías corruptos que vendían identidades de testigos protegidos, armas confiscadas e información sobre operaciones federales.
Jonathan descubrió que algunos responsables trabajaban dentro de la academia.
Utilizaban los expedientes de antiguos cadetes para seleccionar jóvenes vulnerables, reclutarlos y convertirlos en agentes leales a la red.
La noche en que Jonathan supuestamente murió, debía entregar una lista con los nombres de los responsables.
Su vehículo explotó cerca de un almacén.
Encontraron su placa y parte de su uniforme, pero ningún cuerpo.
—¿Sabía que había sobrevivido? —preguntó Ethan.
Samuel tardó en responder.
—Lo vi salir del incendio.
Ethan se levantó furioso.
—¿Y permitió que creyera que estaba muerto?
Samuel explicó que Jonathan resultó gravemente herido. Cuando llegaron los refuerzos, descubrieron que varios pertenecían a la red.
Para proteger a su esposa y a su hijo, Jonathan aceptó desaparecer bajo una nueva identidad.
Samuel fue el único autorizado para conocer su ubicación.
—¿Dónde está ahora?
—Dejé de recibir mensajes hace ocho años.
El director intervino.
—Porque Jonathan rompió el acuerdo.
Samuel se volvió hacia él.
El director confesó que también había pertenecido a la División Centinela. Cuando Jonathan descubrió que la red seguía activa, quiso regresar y denunciarla públicamente.
La academia lo detuvo antes.
No para matarlo, según el director, sino para evitar que provocara una crisis nacional.
—¿Lo mantuvieron prisionero? —preguntó Ethan.
—Lo mantuvimos protegido.
Samuel golpeó el suelo con el bastón.
—Un hombre no está protegido cuando no puede elegir marcharse.
El expediente contenía registros médicos, ubicaciones secretas y fotografías de Jonathan durante los años posteriores a su supuesta muerte.
En la última imagen aparecía dentro de una habitación de la propia academia.
La fecha era de tres días atrás.
Ethan miró hacia el director.
—Mi padre está aquí.
Una alarma interna comenzó a sonar.
La radio encontrada en el balcón se activó.
—Cadete Miller, baje al nivel subterráneo si quiere ver a su padre vivo.
El director ordenó bloquear los ascensores.
Pero Daniel tomó su tarjeta de seguridad.
—Existe una escalera detrás del gimnasio. No aparece en los planos públicos.
Samuel lo observó con desconfianza.
—¿Cómo lo sabe?
Daniel bajó la voz.
—Porque mi padre también pertenecía a Centinela.
Dentro del expediente apareció entonces otro nombre.
Robert Brooks.
El padre de Daniel.
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Y junto a él una anotación escrita por Jonathan:
“Es el hombre que nos traicionó.”