Capítulo 2: El Incendio Reveló que la Muerte del Capitán Samuel Había Sido Parte de una Operación Encubierta

Ethan ordenó a todos mantenerse alejados de las escaleras.
Aunque acababan de quitarle las esposas, volvió a asumir el control como si nada hubiera ocurrido.
—Apaguen la ventilación. Nadie use los ascensores. Mantengan a los civiles cerca del suelo.
Victoria tomó a Lily de la mano.
—¿Quién es ese hombre?
—No lo sé —respondió Ethan—. Pero lleva el casco de mi capitán.
Cinco años atrás, Samuel Grant dirigía la unidad especial de incendios industriales de Grayford.
Era más que un superior para Ethan.
Había sido su mentor.
Durante un incendio en una planta química, Samuel entró para rescatar a dos trabajadores atrapados. El edificio explotó minutos después.
Solo encontraron su casco y varios restos imposibles de identificar.
La ciudad organizó un funeral con honores.
Ethan llevó personalmente el casco hasta el cementerio.
Ahora una figura lo llevaba sobre la cabeza.
El hombre del balcón activó el dispositivo.
Las pantallas de seguridad del vestíbulo se encendieron.
Mostraban imágenes de distintos puntos del ayuntamiento.
En varias oficinas había pequeños focos de fuego preparados para activarse a distancia.
—Si intentan abrir las puertas —dijo la voz—, todo el edificio arderá.
Marcus intentó tomar su radio.
Ethan lo detuvo.
—No transmita por la frecuencia oficial.
—¿Por qué?
—Porque quien hizo esto conoce el sistema de emergencia.
El bombero retiró la tapa de una caja de alarmas. Dentro encontró un transmisor militar instalado recientemente.
No era un ataque improvisado.
Alguien había preparado el edificio durante semanas.
Victoria recordó que el ayuntamiento había contratado una empresa privada para renovar los sistemas contra incendios.
El contrato fue aprobado por Marcus.
Todos lo miraron.
—Yo solo firmé la autorización —dijo—. No sabía nada de esto.
Ethan revisó su placa de acceso.
Había sido utilizada tres veces durante la madrugada.
—¿Quién más tiene una copia?
Marcus bajó la mirada.
—El director de mantenimiento.
Antes de que pudieran localizarlo, una puerta lateral se abrió y un hombre con uniforme técnico intentó escapar.
Los guardias lo detuvieron.
En su mochila encontraron detonadores, planos del edificio y una fotografía antigua de Samuel Grant.
El técnico confesó que trabajaba para una organización llamada Phoenix.
Phoenix había nacido dentro de un programa secreto dedicado a provocar incendios controlados para destruir pruebas, eliminar testigos y simular accidentes.
Samuel descubrió la organización durante la investigación de la planta química.
La explosión no fue accidental.
Intentaron matarlo.
—¿Sobrevivió? —preguntó Ethan.
El técnico sonrió con nerviosismo.
—Sobrevivió lo suficiente para comprender que ustedes también estaban vigilados.
Ethan miró hacia el balcón.
La figura retiró lentamente el casco.
Pero antes de mostrar el rostro, las luces se apagaron.
En la oscuridad, la radio volvió a sonar.
—No confíes en la alcaldesa.
Victoria se quedó inmóvil.
Ethan la miró.
—¿Por qué diría eso?
Ella tardó demasiado en responder.
Finalmente confesó que su difunto esposo había trabajado para la empresa propietaria de la planta química.
Samuel sospechaba que él financiaba parte de Phoenix.
Pero murió antes de ser interrogado.
—¿Sabía que Samuel investigaba a su familia?
—Sí.
—¿Y nunca me lo dijo?
Victoria bajó la mirada.
—Porque temía que intentaras vengarte.
Entonces una pantalla se encendió.
Mostraba a Samuel Grant vivo, atado dentro de una habitación del edificio.
La figura del balcón no era él.
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Era alguien utilizando su voz y su casco.
Y debajo de Samuel aparecía una cuenta regresiva.