Capítulo 2: La Grabación Reveló que la Madre de Noah Había Creado la Tecnología de sus Audífonos Antes de Desaparecer

El aula quedó sumida en el caos.
Algunos estudiantes golpearon las puertas. Otros llamaron a seguridad, pero sus teléfonos habían perdido la señal.
Ava tomó la mano de Noah y le explicó mediante señas que debían mantener la calma.
Clark permanecía cerca del podio.
Ya no intentaba fingir que todo era una discusión académica.
—¿Quién era mi madre? —preguntó Noah, vocalizando lentamente.
El profesor evitó mirarlo.
—Una mujer que cometió errores.
Ava encontró el control manual de la pantalla y recuperó la conexión con la oficina de Evelyn.
La imagen mostraba la habitación vacía.
Una silla estaba volcada.
En el suelo había un pequeño transmisor y una carpeta marcada con el apellido Bennett.
Noah examinó el audífono.
El dispositivo había guardado varias horas de audio sin que él lo supiera. Su madre adoptiva le dijo que era un prototipo donado por la universidad, pero nunca explicó quién lo había diseñado.
Entre las grabaciones apareció una conversación entre Clark y otro hombre.
—El algoritmo sigue reaccionando a su voz —decía Clark—. Si Noah descubre que los audífonos contienen los archivos de Laura, buscará el laboratorio.
El otro hombre respondió:
—Entonces asegúrate de que abandone la universidad antes de su cumpleaños.
Noah cumpliría veintiún años en menos de una semana.
Clark comprendió que ya no podía ocultarlo.
Laura Bennett, la madre de Noah, había sido investigadora de neurotecnología en aquella universidad. Su trabajo se centraba en audífonos capaces de traducir vibraciones, voces y movimientos labiales en información accesible para personas sordas.
Pero su mayor descubrimiento era todavía más avanzado.
Había creado un sistema capaz de almacenar patrones auditivos y fragmentos de memoria dentro de pequeños dispositivos.
—¿Mi madre diseñó esto? —preguntó Noah señalando el audífono.
Clark asintió.
Veintiún años atrás, Laura descubrió que algunos directivos querían utilizar su tecnología para vigilar conversaciones privadas, copiar voces y manipular testimonios.
Cuando se negó a entregar el proyecto, fue acusada de robar fondos y desapareció después de un incendio en el laboratorio.
Clark presentó sus investigaciones como propias y construyó toda su carrera sobre ellas.
—¿Murió en el incendio? —preguntó Ava.
—Eso dice el informe público —respondió él.
Era la misma frase que Noah había escuchado durante toda su vida.
La pantalla volvió a encenderse.
Evelyn apareció con una herida en la frente, encerrada en una habitación oscura.
Comenzó a comunicarse mediante señas:
“La madre de Noah sobrevivió. La mantuvieron aquí.”
Antes de terminar, una mano apartó la cámara.
La figura encapuchada apareció.
Era un hombre de unos sesenta años con una cicatriz en el cuello.
—Mi nombre es Adrian Reed —dijo—. Soy hermano de la presidenta y verdadero director del proyecto.
Evelyn había pasado años investigándolo en secreto.
Adrian controlaba una red que vendía sistemas de vigilancia basados en el trabajo de Laura. Había permitido que Noah estudiara en la universidad porque necesitaba observar cómo reaccionaba su cerebro a los audífonos originales.
Noah no era solo el hijo de la inventora.
También había sido el primer niño utilizado para probar la tecnología.
—¿Mi madre aceptó experimentar conmigo? —preguntó.
Adrian sonrió.
—Tu madre intentó sacarte del proyecto. Por eso tuvimos que hacerla desaparecer.
La puerta del aula se abrió parcialmente.
Detrás había un pasillo completamente oscuro.
Clark señaló hacia él.
—El laboratorio original está debajo de este edificio. Si quieres respuestas, tendrás que entrar.
Noah miró a Ava.
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Ella señaló:
“No irás solo.”