CAPÍTULO 1: “El Chico del Callejón que Tenía su Misma Cara”

La avenida de Manhattan estaba viva.
Taxis amarillos, pasos rápidos, voces sin pausa.
Pero un niño rico se detuvo.
—Mamá… ese chico…
Su madre casi siguió caminando.
Hasta que lo vio.
Un niño sin zapatos, apoyado contra un poste, con la mirada vacía de alguien que ya había aprendido a no esperar nada del mundo.
Pero lo peor no fue eso.
Fue su rostro.
Era el mismo.
El mismo niño que ella llevaba de la mano.
El mismo niño que creía tener.
El niño en la calle se levantó lentamente.
Y se quitó un viejo relicario del cuello.
Lo abrió.
Dos fotos pequeñas.
Una frase desgastada:
“Para nuestros hijos gemelos.”
El mundo se detuvo.
—Mamá… dime qué significa esto —susurró el niño rico.
May you like
Y la mujer palideció.
Porque la verdad acababa de encontrarla en plena calle de Nueva York.