Capítulo 2: La Hermana Que Nunca Murió

Cuando Julian entró al salón principal, el caos ya se había apoderado del mercado financiero.
Las acciones de Nexus se desplomaban.
Miles de millones desaparecían.
Los inversionistas entraban en pánico.
Y entonces apareció un símbolo en todas las pantallas.
Un círculo blanco.
El emblema de una organización secreta conocida únicamente como El Círculo.
La misma organización relacionada con la desaparición de Julian.
La misma organización que él culpaba por la muerte de su hermana Emma.
Pero el golpe más devastador llegó segundos después.
Una fotografía apareció en la pantalla gigante.
Emma.
Viva.
Respirando.
Sonriendo.
Diez años después de haber sido declarada muerta.
Julian sintió que el mundo se derrumbaba bajo sus pies.
Toda su búsqueda de venganza.
Toda su rabia.
Todo el dolor que había cargado durante años.
Había nacido de una mentira.
Poco después, miles de documentos secretos comenzaron a aparecer ante los ojos de todos.
Pruebas de manipulación política.
Control financiero global.
Predicción masiva del comportamiento humano.
El proyecto Nexus había sido transformado en una herramienta de influencia mundial.
Y lo más doloroso fue descubrir que Emma había trabajado voluntariamente con El Círculo.
No porque fuera malvada.
Sino porque creyó que estaba salvando al mundo del caos.
Mientras Julian intentaba comprender aquella verdad imposible, hombres armados irrumpieron en el edificio.
Disparos.
Gritos.
Pánico.
Un francotirador apuntó directamente a Julian.
Y en el instante decisivo, Marcus Kane se interpuso.
La bala impactó en su pecho.
Mientras moría en brazos de Julian, reveló el último secreto.
—La Presidenta del Círculo es Evelyn.
Julian quedó paralizado.
Porque Evelyn no era una enemiga.
Era la mujer que le había salvado la vida.
La única persona en quien había confiado durante los últimos diez años.
La mujer de la que se había enamorado.
May you like
Y ahora descubría que también era la líder de la organización más peligrosa del planeta.
El hombre que había aprendido a desconfiar de todos acababa de descubrir que la única persona a quien amaba podía ser la mayor traidora de todas.