Capítulo 2: Los hermanos que ocultaban algo bajo el centro comercial

Las luces de emergencia se encendieron.
Jake reaccionó antes que nadie.
Agarró a Victoria y Sophie y las apartó justo cuando otro panel metálico se soltó parcialmente del techo.
Esta vez no cayó.
Quedó colgando a pocos metros del suelo.
Los guardias corrieron hacia la pasarela superior.
La tercera figura había desaparecido.
Michael tampoco intentó escapar.
Permaneció inmóvil.
Los agentes lo esposaron.
Thomas seguía mirando a su hermano como si estuviera viendo un fantasma.
—¿Por qué hiciste esto?
Michael sonrió.
—Todavía finges que no sabes nada.
Victoria escuchó esas palabras.
—Explícate.
Michael guardó silencio.
La policía cerró toda la zona de restaurantes.
Los ingenieros inspeccionaron el techo.
Encontraron algo preocupante.
No había un solo cable cortado.
Había seis.
Los cortes habían sido realizados en diferentes momentos durante las últimas dos semanas.
El derrumbe no había sido improvisado.
Alguien lo había preparado.
Y sabía exactamente dónde se sentaría Sophie.
Victoria exigió revisar todas las cámaras.
En las grabaciones apareció una mujer siguiendo a Sophie desde la entrada.
También aparecía Michael trabajando en las pasarelas.
Pero había otro detalle.
En varios videos se veía a Thomas entrando en zonas técnicas durante la madrugada.
—¿Qué hacías ahí? —preguntó Victoria.
Thomas negó.
—No era yo.
Jake observó las imágenes.
Algo no encajaba.
El hombre de las grabaciones tenía el mismo rostro que Thomas.
La misma altura.
El mismo traje oscuro.
Pero caminaba de manera diferente.
Michael soltó una risa.
—Ya lo viste.
Thomas cerró los ojos.
Finalmente confesó.
Él y Michael no eran dos hermanos.
Eran tres.
El tercero se llamaba Richard Hale.
Nadie hablaba de él desde hacía veinte años.
Los tres habían heredado de su padre una empresa de construcción encargada de levantar varios centros comerciales.
Después de la muerte del padre, Richard desapareció con millones de dólares y documentos de la compañía.
Thomas y Michael dijeron públicamente que había muerto en un accidente.
Era mentira.
Richard seguía vivo.
—¿Qué tiene que ver con Sophie? —preguntó Victoria.
Thomas bajó la mirada.
—Todo.
Veinte años atrás, la familia Carter había financiado la construcción de Kingsley Plaza.
El padre de Victoria descubrió que la empresa de los Hale estaba utilizando materiales defectuosos y falsificando inspecciones.
Amenazó con denunciarlo.
Poco después sufrió un accidente automovilístico.
Murió.
Victoria quedó inmóvil.
—¿Estás diciendo que mi padre fue asesinado?
Thomas no respondió.
Michael lo hizo.
—Richard cortó los frenos.
Victoria sintió que el aire desaparecía.
Thomas gritó:
—¡Yo no sabía que lo haría!
—Pero ayudaste a esconderlo —contestó Michael.
La familia Hale conservó contratos millonarios.
Richard huyó.
Michael intentó denunciarlo años después.
Thomas lo expulsó de la empresa y compró su silencio.
—Entonces ¿por qué intentaste matar a Sophie? —preguntó Jake.
Michael miró a la niña.
—Yo no corté el cable sobre ella.
Todos guardaron silencio.
Las pinzas que llevaba eran una trampa.
Michael había descubierto recientemente que Richard había regresado.
Intentaba demostrar que alguien estaba manipulando el centro comercial.
La frase “ella no debía sobrevivir” no era una confesión.
Era una advertencia.
—Richard quería que pareciera culpable —dijo Michael.
Victoria se volvió hacia los policías.
—¿Y las otras pinzas?
Los análisis mostraron que las encontradas en el carrito del gerente no tenían huellas de Thomas.
Tenían sangre seca.
El ADN pertenecía a alguien de la familia Hale.
Pero no a Thomas ni a Michael.
Richard estaba dentro del edificio.
En ese momento, Sophie se acercó a Jake.
—Vi al hombre antes.
—¿Dónde?
—Cerca de mamá.
Victoria se volvió.
—¿Cuándo?
—Ayer.
El hombre había seguido a Victoria hasta su oficina y dejado una pequeña caja sobre su automóvil.
Victoria nunca la vio.
Seguridad revisó el estacionamiento.
La caja seguía debajo del vehículo.
Dentro había una vieja fotografía.
Mostraba a Victoria siendo niña junto a su padre.
En el fondo aparecían tres jóvenes.
Thomas.
Michael.
Y Richard.
En la parte posterior había una frase escrita:
“Tu padre descubrió lo que hay debajo del centro comercial.”
Debajo había una llave.
Y un número.
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B3.
Pero según los planos oficiales, Kingsley Plaza solo tenía dos niveles subterráneos.