Capítulo 2: El Vestido Blanco En La Habitación De La Muerte

La habitación 407 estaba llena de dolor.
Lucas sostenía la mano de Amelia mientras Sophia dormía abrazada a un conejo de peluche.
Entonces la puerta se abrió.
Y apareció Vanessa.
Vestida con un costoso vestido de novia.
Como si hubiera confundido un hospital con una alfombra roja.
Lucas quedó paralizado.
—¿Qué haces aquí?
—Vine a despedirme —respondió ella.
Pero Vanessa no había venido por compasión.
Había venido porque seguía creyendo que la historia giraba alrededor de ella.
Y cuando vio a Amelia en aquella cama, cometió el peor error de su vida.
—¿De verdad elegiste esto? —preguntó.
Lucas no entendió.
Hasta que Vanessa señaló a Amelia.
—Abandonaste mi boda por una mujer que ya está perdida.
La habitación quedó congelada.
El dolor cruzó el rostro de Amelia.
La furia explotó dentro de Lucas.
Aquella mujer seguía sin comprender nada.
Seguía creyendo que el amor era una transacción.
Seguía creyendo que la lealtad era una debilidad.
Y cuando Amelia reunió las pocas fuerzas que le quedaban para pedirle a Lucas que protegiera a Sophia, Vanessa observó la escena con impaciencia.
Como si estuviera perdiendo su tiempo.
Entonces Lucas se levantó.
La miró a los ojos.
Y pronunció las palabras que ella jamás olvidaría.
—Da un paso más hacia mi familia y te arrepentirás de haber entrado en este hospital.
Por primera vez, Vanessa sintió miedo.
Y por primera vez entendió que Lucas ya no la amaba.
Poco después, Amelia falleció.
Rodeada de amor.
Rodeada de dignidad.
Rodeada de la familia que había construido.
Su funeral reunió a cientos de personas.
Porque Amelia no era famosa.
Era querida.
Y mientras Lucas intentaba cumplir la promesa hecha a su esposa, descubrió algo inesperado.
Documentos secretos.
Investigaciones.
Pruebas.
Archivos relacionados con Whitmore Biotech.
La empresa de Harrison Whitmore.
Lo que encontró era aterrador.
Reportes manipulados.
Información médica ocultada.
Pacientes perjudicados.
Y una verdad capaz de destruir un imperio.
Mientras tanto, Vanessa descubría otra realidad.
El hombre por quien había abandonado a Lucas no era el héroe que imaginaba.
Era alguien dispuesto a sacrificar vidas para proteger ganancias.
Por primera vez en años, comenzó a cuestionar todo lo que había elegido.
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Y comprendió algo devastador.
Había cambiado amor verdadero por una ilusión.