Fue taxista antes de convertirse en estrella… y una canción sobre un toro lo hizo famoso en toda España
MÚSICA Y NOSTALGIA | EL FARY · 1984
En 1984, un cantante madrileño que había trabajado durante años como taxista consiguió que toda España cantara una historia tan divertida como inesperada. Su protagonista no era una mujer hermosa ni un hombre enamorado, sino un toro presumido, fuerte y conquistador.
Aquel artista era El Fary y la canción, «El toro guapo», conocida popularmente como «El torito guapo». Su estribillo terminó convirtiéndose en uno de los más reconocibles de la música popular española.
1984: el toro que cambió su carrera
La canción apareció en el álbum Como un gigante, publicado en 1984, y también tuvo una edición como sencillo por Ariola.
Entre sus autores figuran Alejandro Cintas y el propio José Luis Cantero, nombre real de El Fary.
Con su ritmo de rumba, su letra humorística y un estribillo facilísimo de recordar, «El toro guapo» se convirtió en uno de los grandes éxitos del artista.
Su popularidad fue tan duradera que continuó sonando en fiestas, verbenas y programas de televisión durante décadas.
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¿Qué escondía realmente la historia del torito?
La canción describe a un toro que destaca por su bravura, su aspecto y su irresistible atractivo entre las vacas.
Pero el personaje también tiene mucho de caricatura humana: es presumido, conquistador y parece disfrutar de todas las miradas que recibe.
El Fary convierte aquella imagen en una historia llena de picardía y dobles sentidos, muy característica del humor popular de los años ochenta.
La verdadera fuerza de la canción está en su interpretación. Sus gestos exagerados, su voz inconfundible y su manera de moverse sobre el escenario hacían que el público participara espontáneamente.
De conducir un taxi a conquistar los escenarios
Nacido en Madrid en 1937, José Luis Cantero creció en una familia humilde y tuvo numerosos trabajos antes de alcanzar la fama.
Fue jardinero y taxista. Con el dinero que consiguió trabajando al volante, financió sus primeras grabaciones y llegó a vender personalmente sus discos en el Rastro de Madrid.
Su perseverancia terminó dando frutos. Gracias a canciones como «La mandanga», «El toro guapo» y «Apatrullando la ciudad», se convirtió en uno de los personajes más populares del entretenimiento español.
En 1996 protagonizó la serie televisiva Menudo es mi padre, interpretando precisamente a un taxista.
El 19 de junio de 2007, El Fary falleció en Madrid, a los 69 años, a consecuencia de un cáncer de pulmón.
EL PAÍS
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Revive la inolvidable canción
El Fary – El Toro Guapo
YouTube · Canal oficial de El Fary
Audio de la canción clásica, perteneciente originalmente al repertorio de 1984.
Escuchar El toro guapo en YouTube
También puedes ver la actuación de El Fary en TVE recuperada en vídeo.
Una canción que nos devuelve a las fiestas de nuestra juventud
Más de cuarenta años después, «El toro guapo» continúa recordando una España de verbenas, fiestas populares, reuniones familiares y programas musicales que todos veían alrededor del televisor.
El Fary ya no está, pero su humor y su forma de cantar siguen presentes en la memoria de millones de personas.
Porque algunos artistas nos hicieron llorar con canciones de amor, pero El Fary consiguió algo diferente: hacernos reír, cantar y bailar. Y hoy, cuando vuelve a sonar aquel famoso torito, recordamos con una sonrisa los años felices que el tiempo se llevó.
La canción que no ganó Eurovisión, pero convirtió a un joven de 22 años en una leyenda de la música española
MÚSICA Y NOSTALGIA | RAPHAEL · 1966
En 1966, un joven cantante español de apenas 22 años subió al escenario del Festival de Eurovisión en Luxemburgo con una balada destinada a marcar su carrera. No consiguió la victoria, pero su interpretación apasionada, sus gestos teatrales y aquella voz inconfundible lograron algo mucho más duradero: conquistar la memoria de varias generaciones.
La canción era «Yo soy aquel», interpretada por Raphael y compuesta por Manuel Alejandro. Sesenta años después, continúa siendo uno de los grandes símbolos de la canción romántica española, una obra capaz de despertar recuerdos desde sus primeras notas.
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Raphael durante su juventud, en la época en que «Yo soy aquel» comenzó a transformar su trayectoria artística.
Una noche de 1966 que cambió su historia
El 5 de marzo de 1966, Raphael representó a España en la undécima edición del Festival de Eurovisión, celebrado en Luxemburgo. Interpretó «Yo soy aquel» ante el público europeo y terminó en séptima posición con nueve puntos, empatado con Yugoslavia.
Aunque el resultado no fue una victoria, aquella actuación tuvo una enorme importancia para su carrera. Raphael ya había demostrado su talento en España, pero Eurovisión le ofreció una plataforma internacional que amplió considerablemente su popularidad.
Su manera de cantar sorprendía por la intensidad. Raphael no se limitaba a interpretar la melodía: utilizaba las manos, la mirada, los silencios y los cambios de expresión para convertir cada frase en una declaración dramática. Esa personalidad escénica lo distinguiría durante décadas.
Luxembourg 1966
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La historia detrás de una declaración de amor inolvidable
«Yo soy aquel» nació del talento de Manuel Alejandro, uno de los compositores fundamentales de la canción melódica española. Su letra y su música fueron creadas para transmitir un sentimiento amoroso llevado al extremo: el de alguien que espera, sueña y permanece fiel a una persona que ocupa todos sus pensamientos.
La canción combina una melodía intensa con una interpretación vocal que crece emocionalmente. No es simplemente una declaración romántica; también expresa anhelo, vulnerabilidad y la necesidad de ser correspondido.
En la voz de Raphael, ese sentimiento adquiere una dimensión especial. La pasión de sus interpretaciones hace que el protagonista de la canción parezca vivir cada palabra ante el público.
La imagen discográfica de «Yo soy aquel», una de las canciones emblemáticas de Raphael.
Mucho más que una canción de amor
Lo que hace especial a «Yo soy aquel» no es únicamente su melodía. Es la fuerza de una declaración que mezcla esperanza y sufrimiento, seguridad y fragilidad.
La letra presenta a una persona dispuesta a entregar su vida emocional a un amor que quizá nunca llegue a corresponderle. Esa mezcla de entrega y deseo explica por qué tantas personas se han identificado con la canción en diferentes momentos de sus vidas.
Su carácter romántico también refleja una época en la que las grandes baladas ocupaban un lugar privilegiado en la música popular. Pero el paso del tiempo no ha eliminado su capacidad de emocionar. Para quienes la escucharon en su juventud, sigue evocando recuerdos de amores, despedidas y momentos difíciles de olvidar.
Raphael: una voz que convirtió la emoción en espectáculo
Nacido en Linares, Jaén, Raphael desarrolló un estilo artístico difícil de confundir. Su voz poderosa, sus movimientos expresivos y su capacidad para dramatizar las canciones lo convirtieron en una de las figuras más reconocibles de la música en español.
«Yo soy aquel» fue decisiva en su proyección internacional. Después llegarían otros grandes títulos, como «Digan lo que digan», «Hablemos del amor» y «Qué sabe nadie», que reforzaron su lugar en la historia de la música popular.
En 1967 regresó a Eurovisión con «Hablemos del amor», alcanzando el sexto puesto. Sin embargo, aquella primera aparición de 1966 conserva un significado especial: fue el momento en que su personalidad artística encontró una audiencia mucho más amplia.
La expresividad escénica de Raphael se convirtió en una de sus señas de identidad.
Un clásico que sigue emocionando sesenta años después
El legado de «Yo soy aquel» va mucho más allá de su participación en Eurovisión. En 2020, una votación organizada por RTVE la eligió como la mejor canción que había representado a España en el festival durante la década de 1960, con el 31 % de los votos de los participantes.
La composición también ha inspirado nuevas interpretaciones. En 2019, el cantante argentino Gerónimo Rauch ganó una gala del programa La mejor canción jamás cantada dedicada a los años sesenta interpretando este clásico. Estos reconocimientos demuestran que la canción continúa conectando con públicos de distintas generaciones.
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Escucha la interpretación histórica de 1966
Raphael – Yo Soy Aquel (Eurovisión 1966)
YouTube · Canal oficial del artista
Grabación histórica de la actuación con la que Raphael representó a España en Luxemburgo.
El vídeo figura publicado en el canal oficial de Raphael. Su ficha está disponible en los resultados de YouTube, aunque no ha sido posible comprobar directamente la reproducción.
Una canción que nunca dejó de pertenecer al público
Hay canciones que triunfan durante una temporada y después desaparecen lentamente. Otras permanecen porque logran expresar sentimientos que nunca pasan de moda.
«Yo soy aquel» pertenece a esta segunda categoría. Nació en una época de grandes orquestas, festivales televisivos y baladas apasionadas, pero su esencia continúa siendo reconocible: la necesidad humana de amar y sentirse amado.
Raphael no ganó Eurovisión aquella noche de marzo de 1966. Sin embargo, consiguió que una canción de amor se transformara en una de las señas de identidad de toda su carrera.
Y quizá ese sea su verdadero triunfo: que, seis décadas después, todavía basten unos pocos compases para que muchos oyentes vuelvan a sentir la misma emoción de la primera vez.